PROBLEMA DE SEGURIDAD REGIONAL.
Las maras encuentran un nicho en México
En Chiapas, 63% de los miembros de las maras detenidos ya son ciudadanos mexicanos.
MÉXICO/AP
Las pandillas centroamericanas conocidas como maras se han establecido en México y se han convertido en un problema de seguridad nacional, de acuerdo con un informe difundido el miércoles por la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
José Luis Soberanes, presidente de la comisión, emitió una valoración mordaz del problema y acusó a las agencias policiales de permitir que la situación saliera de control mientras se ha concentrado casi exclusivamente en combatir el tráfico de drogas.
La Mara 18 y la Mara Salvatrucha son conocidas en toda América Central y EU por sus tácticas escandalosas, que incluyen el decapitar a sus enemigos. Muchos miembros de las maras viajaron a México después de que los países centroamericanos comenzaron a implementar duras leyes contra las pandillas. Algunos viajaron a través de territorio mexicano hasta llegar a EU.
El reporte encontró que un estimado de 5 mil miembros están activos en alrededor de 200 "células" en por lo menos 23 de los 32 estados de México. "Hay negligencia por parte del gobierno", dijo Soberanes en una conferencia de prensa en la que presentó un estudio realizado durante tres años sobre las pandillas.
Y añadió: "El fenómeno de las pandillas mara trastoca el orden y la seguridad publica y nacional del estado mexicano".
En el estado sureño de Chiapas, fronterizo con Guatemala, 63% de los miembros de las maras detenidos por las autoridades son ya ciudadanos mexicanos, lo que demuestra que las pandillas se han arraigado realmente. "Se han ido mexicanizando", dijo Raúl Plascencia, inspector de la comisión de derechos humanos.
Soberanes indicó que la policía en México está mal preparada para lidiar con el problema y en muchos casos es incapaz hasta de detectar que algunos de los sospechosos detenidos son mareros.
Algunos investigadores dicen que las bandas se formaron primero en Los Angeles en la década de 1980, atrayendo a los salvadoreños que emigraron a EU para escapar de la guerra civil. Una década después muchos fueron deportados por crímenes cometidos en EU, y así se establecieron en Centroamérica.
Se calcula que los miembros de las maras llegan a 100 mil en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Cerca de 30 mil operan también en EU, principalmente en Los Angeles, de acuerdo con autoridades federales de ese país.
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