RECUERDOS. BAGAJE GASTRONÓMICO.
La esencia de un molusco
Debido a que las conchas están hechas de depósitos de calcio, la almeja es excelente fuente de este mineral.
Para cocinarlas en su concha, pique y saltee en aceite de oliva un poco de lo que tenga en casa: cebolla, ajo o perejil.
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com
Mis primeros recuerdos del mar son vagos, como el ir y venir de las olas. Debí ser del tamaño de Libertad, la amiguita de Mafalda, porque una (proporcionalmente) inmensa ola me revolcó, esto por supuesto me llevó, mocosa y arenosa, a las faldas de mi madre.
Ella, tras quitarme la arena (algunas veces creo que varias onzas quedaron permanentemente alojadas en mi médula oblongata) y reconfortarme, me despachó –con estrictas instrucciones de no meterme al agua y equipada con palita y balde– a escarbar almejas. Aquellas coquinas, pequeñitas y brillantes, aún traen un dulce déjà vu.
Debido al jugo que liberan y aportan a su medio, son las almejas, más que cualquier otro fruto del océano, las que nos recuerdan el mar; su sabor, ese caldo viviente que no es río, que no es lago, ese saladito con sabor a vida que hace que la humilde almeja siga haciendo felices tanto a gourmets como a aquellos que, aún sin el bagaje gastronómico, se deleitan en ellas.
La almeja es un molusco bivalvo, de la clase pelecypoda que se entierra en la arena y aunque vive en aguas dulces igual que saladas son estas últimas las que se consideran mejor manjar.
Debido a que las conchas están hechas de depósitos de calcio, la almeja es excelente fuente de este mineral y también es alta en proteínas.
Si usted quiere "cosechar" sus propias almejas, es necesario que sepa que hay ciertas enfermedades, como la hepatitis y el síndrome de envenenamiento paralítico de mariscos –causado por una biotoxina marina ingerida por algunos moluscos– que podemos contraer de las almejas.
ALTERNATIVA
Para cocinar almejas en su concha, pique y saltee en aceite de oliva un poco de lo que tenga a mano: cebolla, ajo, pimentón rojo o verde, perejil, tomate picado, etc.
Añada las almejas y un chorrito de vino blanco, jerez o vermouth seco, salpimiente, cubra y deje que las almejas se cocinen al vapor.
Cuando se abran, retire del fuego, bote las que no se han abierto, en este momento puede añadir un chorrito de crema o unos tuquitos de buena mantequilla, hierbas frescas como romero, albahaca, culantro u orégano. Disfrute con un buen pan o sirva con pasta al dente (no añada queso parmesano, por amor al verbo). Si las quiere fuera de la concha, bien sean frescas o enlatadas, saltee una cda. de ajo picadito en una cda. de mantequilla o aceite de oliva, añada media taza (una lata, drenada) de almejas, saltee dos minutos, salpimiente y disfrute.
Vea Frescura y sabor de la almeja
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