PASE DE FACTURA.
¡Ahora, no se puede!
Rodrigo Tomás Sang De León
opinion@prensa.com
Pocos días antes de la Semana Santa, y luego otro trágico accidente que acabó con la vida de dos panameños más, y que otra vez involucró a los ya tristemente célebres "diablos rojos", el excelentísimo señor Presidente manifestó a los medios de comunicación que luego de la Semana Mayor, haría un importante pronunciamiento para solucionar la gran tragedia que vive la ciudadanía con el pésimo sistema de transporte existente.
La celebración religiosa pasó y lamentablemente el señor Presidente volvió a desencantar a nuestro pueblo que soñaba con que finalmente se tomarían las medidas para modernizar el transporte, tal y como él lo prometió insistentemente durante la pasada campaña política.
En varias ocasiones hemos escuchado al presidente Torrijos decir que la implementación de sistemas tales como el monorriel o el metro, son para Disneylandia y no para un país como el nuestro, debido al alto costo de los mismos. Me resulta increíble pensar que para el señor Torrijos invertir 189 millones de dólares en una cinta costera es factible, pero que no podamos siquiera iniciar la modernización del transporte urbano. Sin embargo, países como Trinidad y Tobago, con muchos menos recursos que el nuestro, ya han dado el paso para iniciar la construcción de un moderno metro que sin duda alguna mejorará la calidad de vida de sus ciudadanos.
Pareciera que es más importante embellecer nuestra Avenida Balboa y de paso incrementar aún más el valor de los terrenos aledaños, que mejorar la calidad de vida de miles de panameños que hoy en día sufren los atropellos, las regatas, y las groserías de los choferes de los diablos rojos. Es probable que los costosos asesores del señor Presidente no hayan calculado cuánto le cuesta a nuestra economía nacional el tiempo que los ciudadanos pasan metidos en los tranques.
Como ciudadano me pregunto: ¿cuántos muertos más tiene que haber para que un gobierno se atreva a tomar decisiones e implemente un nuevo sistema de transporte que beneficie a los miles de ciudadanos de la capital y acabe con las enormes filas y los tranques interminables que afectan la calidad de vida de todos?
Cómo es posible que después que nos decían que "sí se puede", ahora resulta que "no se va a poder" y, como se dice en el argot boxístico, el presidente esté tirando la toalla, ante su incapacidad de actuar para el bien de los ciudadanos que ya no soportan más a los diablos rojos.
Como es posible que después de tantos estudios y tantos ofrecimientos, el Gobierno Nacional todavía no tome una decisión que al menos inicie la tan anhelada modernización del transporte.
Resolver este problema es impostergable, los ciudadanos estamos perdiendo la paciencia y no comprendemos por qué hay dinero para cosas superfluas y no para atender los reales problemas de nuestro país.
Con las incumplidas promesas de cerocorrupción, más seguridad, y de dar un transporte digno a los panameños, el señor Presidente ha demostrado que a casi 18 meses para que concluya su gestión y, aun teniendo una aplastante mayoría en la Asamblea Nacional, la voluntad de resolver esos problemas no existe o simplemente –con ellos en el poder– "¡ahora, no se puede!".
El autor es administrador de empresas
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