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Panamá, lunes 31 de marzo de 2008
 

VIOLACIONES VIGENTES.

El que pega primero...

Berna Calvit
bdcalvit@cwpanama.net

Dice un refrán que "El que pega primero, pega dos veces". Apropiado para estos días de forcejeo político, también lo es para otros asuntos. En 1998 escribí el artículo "Modelo de pesadilla" sobre la tala, en Darién, de 4 mil 200 hectáreas para lo que se abrió un camino de 30 metros de ancho y kilómetro y medio de largo sin que el Inrenare (actual Anam), ni las autoridades del área se enteraran. ¡Ja, ja! La multa, 50 mil dólares por talar 4 mil 200 hectáreas: negocio redondo, un chiste.

¿A santo de qué traer a colación el viejo artículo? Pues porque sigue tan vigente como hace 10 años. Recientemente se conoció que fueron arrasadas 270 hectáreas de manglar en el refugio de vida silvestre en isla Cañas, Tonosí. Rodolfo Espino, tío del presidente Torrijos, compró en Punta Chame 29 hectáreas de valiosa zona costera a cinco centésimos el metro cuadrado para un proyecto turístico; sin que "nadie lo viera" acabó con ricos manglares del área; caso pestilente como las aguas del Matasnillo, cuyo tufo pasaron por alto altas autoridades gubernamentales que tampoco estaban al tanto del daño que se estaba cometiendo (ja, ja, otra vez); a estas alturas la autoridad "está por determinar" si hubo, en efecto, daños a la naturaleza. Los manglares en Juan Díaz, ciudad de Panamá, están siendo devastados y también cientos de hectáreas de bosques y costas en otros puntos del país están sufriendo la rapiña que se comete en nombre del progreso.

Que pegar primero resulta en "clavo pasado" lo demuestra el cascarón que queda del Hotel Central. A pocos metros del Palacio de las Garzas, el Consejo Municipal y el Instituto Nacional de Cultura, en el Casco Antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se destruyó el hermoso edificio, escenario de hechos históricos ligados a la separación de Panamá de Colombia. El terreno, no el hotel, era la presa deseada. Nadie, ni aunque me lo juren con los dedos en cruz y chasquido de labios (te lo juro por mi madre que no lo sabía), me hará creer que las autoridades desconocían el sacrilegio histórico y arquitectónico contra el hotel.

Hace un año se denunció la apropiación indebida de un terreno de 6 mil metros cuadrados (que vale varios millones) amurallado dentro de los predios del proyecto Pacific Point en Punta Pacífica; la ministra de Vivienda, Balbina Herrera, prometió resolver el asunto pero en un pasar de la bola (no sé si porque ella la pasó, o si le pidieron que la pasara) llegó a manos del presidente Torrijos, quien nombró una comisión, ¡otra más!, para ver el asunto. Y allí murió la flor aunque el Decreto Ejecutivo 36 de agosto de 1998 obliga a las urbanizaciones a ceder 15% del terreno para destinarlo a parque público y servidumbre. El propietario del proyecto sabe que en Panamá el que pega primero pega dos veces. Con la campaña política en plena efervescencia el momento no es propicio para ponerle cascabeles a ningún gato y menos, si es grande.

En esta historia de desmanes y apropiaciones indebidas, no podía faltar la ex presidenta Mireya Moscoso. En la casa de Punta Mala, remodelada con nuestro dinero, que en papel pasó a nombre de un hermano de la ex presidenta pero que disfruta mayormente la señora Moscoso (La Prensa 26/3/08), hacía falta un rompeolas para tener una "playita" de lo más linda porque a veces los Moscoso se aburren de la piscina. Y como por arte de magia, como si hubieran frotado la lámpara de Aladino, ¡oh, prodigio! una noche oscura emergió del mar el ansiado rompeolas. Solo así puedo explicarme la misteriosa aparición (que nunca vi en fotografías anteriores), pues nadie, ninguna autoridad, vio que se estuviera construyendo. ¡Ahora la AMP va a investigar! Y su administrador, Fernando Solórzano, recién se enteró de que "hay interés en formalizar una solicitud para autorización de ocupación de fondo de mar en el área".

Para muestra, otro botón. Empresas relacionadas con el chiricano hotelero Araúz Anguizola, fueron autorizadas para limpiar un estero que pasa detrás del Refugio de Vida Silvestre La Barqueta. El resultado fue el dragado de un canal de tres kilómetros de longitud, 15 metros de ancho y 10 de profundidad que ha afectado parte del manglar de un área protegida, área de desove de tortugas. Los peritos de la AMP determinaron que el dragado afectó el ecosistema; que se taló manglar y se rellenó con material que se sacaba con una voraz pala mecánica. También se ha afectado el humedal de playa La Barqueta. Todo esto, sin estudio de impacto ambiental y con el aval de la dirección regional de la Anam. (La Prensa 17/6/07).

¿Es perder el tiempo repasar hechos como los que menciono? ¿Servirá para que las autoridades no vean estos abusos contra la naturaleza, nuestro patrimonio y nuestra historia como hechos aislados sino como una cadena de negligencia, corrupción, encubrimiento e ineficiencia de la que se benefician los que dan el primer golpe? Y no cesarán los desmanes porque saben que al final el tiempo, las "palancas", y el pago de favores se encargarán de sepultar sus violaciones. Más ahora que lo único que importa es ver cómo se alcanza la codiciada silla en el Palacio de las Garzas en 2009.

La autora es comunicadora social
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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