Si hay una institución que debe fortalecerse y profesionalizarse para lograr disminuir los índices de criminalidad en Panamá, es la Policía Nacional. Sin embargo, la ciudadanía ve con preocupación que –como si ya la institución no tuviera suficientes problemas por la infiltración del crimen organizado– en los últimos días se han intensificado las quejas de los agentes policiales contra el director de la entidad.
Al margen de aquellos uniformados que deshonran la institución, sabemos que en su seno hay un grupo importante de hombres y mujeres comprometidos con la seguridad ciudadana y el cumplimiento de la ley.
Pero esta buena semilla podría empezar a desalentarse –e incluso hasta torcer su rumbo– si el Gobierno no atiende de manera integral los derechos de estos servidores. Si el Presidente prometió más seguridad, su plan debió estar ligado con una reingeniería integral del principal organismo de seguridad del Estado.
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