PROTECCIÓN TEMPORAL.
Un respiro para Haití
El mes pasado, el presidente de Haití, René Préval, escribió al presidente Bush para pedirle un favor: por el momento, por favor, ya no deporte haitianos que están en EU sin un estatus legal. Es una solicitud polémica –una que podría afectar quizás a unas 20 mil personas que entraron en este país ilegalmente, que buscan asilo o que están apelando decisiones migratorias. La propuesta es algo muy difícil en lo político, pero tiene sentido global. Préval quiere que Bush otorgue a inmigrantes haitianos "estatus temporal protegido". Se trata de un receso legal para inmigrantes que provienen de países con crisis como conflictos armados y desastres naturales. El estatus ya se aplica a ciertos inmigrantes nicaragüenses debido a la devastación causada por el huracán Mitch en 1998. Inmigrantes de El Salvador están cubiertos por los terremotos de 2001.
En la argumentación de su caso, Préval señala las tormentas devastadoras que golpearon Haití en 2004, las que causaron miles de muertes, desamparo generalizado y destrucción de tierras fértiles. Préval no lo dice en su carta, pero, como Bush sabe, Haití también está atormentado por la pobreza, el sida, la violencia y el analfabetismo.
Trabajadores haitianos en EU tienen una función clave en el combate de esos problemas. Préval señala lo mucho que su país depende del dinero que ganan en EU y envían a sus parientes.
En 2007, las remesas de EU a Haití sumaron aproximadamente mil 260 millones de dólares, cerca de 24% del PIB del país, según el Banco Interamericano de Desarrollo que financia proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe. Supera los 129 millones de dólares de ayuda al extranjero que recibió Haití en 2007 de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EU.
Las remesas funcionan como un programa contra la pobreza no oficial. Los haitianos usan el dinero en alimentos, ropa, medicinas y gastos de educación, así como en apertura de cuentas bancarias, construcción de casas y establecimiento de negocios pequeños.
Dados estos beneficios económicos, otorgar el estatus temporal protegido a los haitianos es una forma simple de ayudar a su país de origen a construir un futuro mejor. El estatus temporal solo se aplicaría a los que demostraran que estaban en EU antes de una fecha límite establecida. No se cubriría a inmigrantes nuevos.
La situación difícil de haitianos en riesgo de ser deportados solo subraya las deficiencias de la política estadounidense de inmigración. Haití ahora depende de trabajadores que han encontrado un lugar en la economía estadounidense a pesar de carecer de estatus legal. Es probable que estos inmigrantes hubiesen obtenido cierta protección el año pasado. Sin embargo, fallaron los esfuerzos para la reforma de la inmigración en el Congreso. Ahora, Bush debería dirigirse al Departamento de Seguridad Interna para otorgar el estatus temporal protegido a fin de preservar las remesas que financian la búsqueda frágil de Haití por el progreso.
Editorial de The Boston Globe
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