La pasión y muerte de Jesucristo nos presentan un momento único en el año para hacer un alto en todas las actividades, tanto personales como profesionales, con el fin de que –ya sea en comunidad o de forma individual– reflexionemos acerca del camino que llevamos recorrido, dónde estamos, y cuáles son los objetivos que nos empeñamos en conseguir.
Tenemos un país maravilloso, pero el rumbo de este depende de todos los que en él vivimos. Es por ello que estos días deben servir para preguntarnos qué estamos haciendo para lograr ser mejores personas, mejores ciudadanos y mejores profesionales, de modo que con nuestro ejemplo y el esfuerzo diario contribuyamos a fortalecer los valores y principios que cimentan la sociedad panameña.
Vivimos tiempos difíciles, pero las enseñanzas del hijo de Dios nos refuerzan la esperanza de tener un Panamá con más justicia social, y un planeta con mayor tolerancia y paz.
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