TRAVESÍA. Panameños van por tierra y por mar hacia sus hogares.
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El viaje de cada Semana Santa
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| Las aguas que entran al muelle fiscal son viscosas y huelen mal. Pero desde allí docenas de panameños se embarcan hacia las islas del golfo, sin mayores preocupaciones. 1000766 |
ada año ocurre lo mismo. Ante la oportunidad de días libres, miles de panameños preparan sus maletas y llegan a la terminal de buses para abordar aquél que los lleve más cerca de su corazón.
Porque para Semana Santa, el destino no está supeditado a la diversión. Más bien, los días se aprovechan para regresar al pueblo natal y compartir con la familia interiorana la tranquilidad, las conversaciones, las procesiones y las misas.
Para muchos, sin embargo, el viaje no es tan fácil.
Para aquellos cuya historia procede de las islas del Archipiélago de las Perlas o de la provincia de Darién, el reencuentro con sus familias depende no tanto de las ganas, como de la posibilidad de encontrar un barco que pueda llevarlos.
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| 2 | LARGO TRECHO En medio de las lluvias inusuales de este verano, miles de automovilistas empezaron ayer en la tarde el viaje hacia el interior, para compartir en familia la Semana Santa. |
3 | ALEGRÍAS La Terminal de Albrook se llena para los fines de semana largos, pero el optimismo persiste. El arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, recordó que los días de Semana Santa son propicios para la reflexión. |
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| 4 | TAREAS DE RIGOR Con el flujo de viajeros en aumento, las filas para comprar boletos en las diferentes ventanillas de la terminal de transporte también crecen. Toca, entonces, armarse de paciencia y resistir el desafío de la cotidianidad. |
5 | GASTOS EXTRAS El costo del combustible no para de subir, pero aún así, los panameños se toman los días de asueto con seriedad y arriesgan sus bolsillos. En la garita de la autopista Arraiján-La Chorrera, el trabajo se intensifica a medida que pasan las horas. |
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| 6 | PREPARATIVOS En horas de la mañana, la terminal apenas empezaba a recibir a quienes buscaban su ruta de fin de semana. En 2007, 61 mil vehículos cruzaron la garita de peaje de la autopista Arraiján-La Chorrera. En 2006 fueron 60 mil 457. |
Y la tarea no es fácil; toca esperar días. Cuando finalmente hallan espacio, son horas de mar al vaivén de las olas, siempre vivas, que los deslizan hasta donde los caminos no llegan.
Ana Teresa Benjamín
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