PATRIMONIO MUNDIAL. UNAS 3 MIL RESES ANDAN LIBREMENTE POR LA ISLA.
Huéspedes indeseables en Coiba
Las vacas quedaron abandonadas en el penal, y causan daños al medio ambiente.
Tres ministerios deben intervenir en los procesos para decidir el futuro de los animales del parque.
| LA PRENSA/Archivo |
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| PARAíSO. Se estima que más del 80% de la isla Coiba está cubierta por vegetación original, además posee manglares y gran cantidad de especies endémicas. 997942 |
Urania Cecilia Molina
umolina@prensa.com
Trámites gubernamentales inconclusos mantienen unas 3 mil reses recorriendo libremente el Parque Nacional Coiba, declarado por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (en 2005): Sitio Patrimonio Mundial Natural.
Se trata de vacas que quedaron sin cuidadores a medida que fue disminuyendo la población penal, que ahora está compuesta por reos de confianza que conocen sobre labores de ganadería.
Sin embargo, su destino está escrito desde hace cuatro años. De hecho, sacrificarlas está dentro de las recomendaciones que hizo el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), luego de un estudio para conocer las condiciones en que se encontraban los animales.
Manuel González, funcionario de la dirección de Salud Animal del Mida, explicó que el sacrificio es obligatorio por razones de genética.
González explicó que antes y después de matarlas se les realiza una revisión veterinaria. De esa manera se puede determinar que su carne es consumible. Pero la burocracia gubernamental ha retrasado todo.
Y es que adicional a la recomendación del Mida, se deben cumplir otros procedimientos.
Aleyda Salazar, directora de áreas protegidas de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), explicó que se hará una licitación para sacarlas del parque, lo que depende del Ministerio de Gobierno y Justicia (custodio de los animales) y el Ministerio de Economía y Finanzas (encargado de realizar el pliego de cargos, porque los animales son patrimonio del Estado).
En estas instituciones no se logró conocer el estatus en que se encuentran los trámites, no obstante, se sabe que se han hecho dos licitaciones públicas y ambas han sido declaradas desiertas.
DUEÑAS DEL ÁREA
Mientras se espera, las vacas siguen libres por la isla. "Algunas están confinadas a determinados lugares, pero en general están por toda la isla", indicó González.
Y, ¿a qué se debe el retraso en los procedimientos? González cree que "el cuello de botella" puede estar en los trámites para sacar a las vacas. "Las reses en tierra firme pueden tener un precio, pero allá es otra cosa".
Para retirarlas se debe utilizar una bacha y algunas pueden morir en el traslado. De lo contrario, se debe montar un matadero en este lugar, y ambas soluciones son onerosas.
El parque Nacional Coiba cuenta con 270 mil 71 hectáreas, 53 mil 528 son territorio insular y 216 mil 543 son áreas marinas.
Las reses provocan daños
Gabriela Etchelecu, directora de la fundación ambientalista MarViva, dice que las reses pastan en la isla de Coiba sin control y vigilancia, por lo que devoran abundante vegetación.
Según Etchelecu, su constante transitar compacta los suelos y retarda el proceso de regeneración de la flora devastada.
Esta población se reproduce de forma silvestre y por lo tanto consume más. "La fauna y flora terrestre de la isla no tienen contacto con el resto del continente. La zona está aislada, por lo que cualquier impacto negativo, por pequeño que sea, reduce las pequeñas poblaciones que existen", agregó.
Según la directora de MarViva, las vacas también entran a las playas donde anidan las tortugas, y pisotean los nidos.
Y ese no es el único mal que se les atribuye. Su sangre se ha convertido en alimento de algunos vectores que se adaptaron a su presencia.
"Cuando se trasladen, los mosquitos buscarán otro alimento, por ejemplo los turistas", mencionó.
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