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Panamá, martes 11 de marzo de 2008
 

EL LIMÓN, LA CHORRERA. FÁBRICA DE CEMENTO SE INSTALARÁ JUNTO A BARRIO DE MIL 500 HABITANTES.

Quejas por instalación de cementera

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) aprobó el 10 de enero último la instalación de una planta para moler y mezclar clínquer, yeso, caliza y ‘puzzolana’ –todas materias primas del cemento y hormigón– en el barrio residencial El Limón de La Chorrera. La mayoría de los vecinos se opone.

Entre los dueños de la cementera figuran el presidente de Cambio Democrático, Ricardo Martinelli y el ex funcionario del Gobierno de Martín Torrijos, Javier Martínez Acha. El paso del Estudio de Impacto Ambiental por la ANAM fue accidentado: hasta le costó el puesto a un funcionario.

LA PRENSA/ Ana Rentería
UBICACIÓN. El frente del terreno de 5 hectáreas y media que compró Industrias Básicas limita, al sur, con la vía Panamericana. 992556
Santiago Fascetto
Unidad de investigación

sfascetto@prensa.com

En el barrio El Limón de La Chorrera no hay polvo tóxico. No hay camiones yendo y viniendo con clínquer, yeso, caliza y puzzolana. No hay tolvas "ecológicas". No se escucha el golpe seco del molino de bolas. No hay una clasificación de uso de suelo denominada "industrial molesto". No hay una planta de fabricación de cemento y demás materias primas para la construcción.

Pero la habrá.

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) aprobó el último 10 de enero la instalación de una cementera en el área.

Según el estudio de impacto ambiental que presentó la empresa Industrias Básicas S.A., la planta para moler y mezclar clínquer, yeso, caliza y puzzolana –todas materias primas del cemento y otros insumos para la edificación– costará 6 millones de dólares.

¿Los dueños? También son una "mezcla": Ricardo Martinelli, Javier Martínez Acha, Riccardo Francolini y Leonel Zapata.

"Estoy en desacuerdo, pero como pobres no podemos hacer muchas cosas porque el dinero lo hace todo", se quejó Gerardo Pinto, portavoz de la comunidad.

Los números coinciden con sus palabras: según una encuesta que elaboró la propia empresa, el 37% de los habitantes rechazó el proyecto, mientras que un porcentaje similar pidió más información.

Solo un 22% dijo que estaba de acuerdo si no afectaba el ambiente y creaba fuentes de empleo.

Igual, la opinión de la gente del área cayó en saco roto. Y no de cemento.

VERDE ESPERANZA

En el barrio El Limón de La Chorrera hay árboles nativos. Hay gente humilde que camina bajo un sol de fuego. Hay 300 familias y mil 500 habitantes. Hay una pequeña escuela en una esquina. Hay una rústica capilla con una cruz gris en la entrada. Hay un hotel de ocasión a unos metros. Hay orquídeas. Hay animales salvajes. Hay altos y viejos árboles. Hay césped en cada metro cuadrado.

Una vez instalada la planta, también habrá: riesgo de alteración del aire si no se mantienen los filtros de la planta, riesgo de aumento de enfermedades respiratorias y riesgo de contaminación del suelo. Todos impactos negativos descritos en el estudio de impacto ambiental que elaboró la empresa.

Del otro lado de la ecuación hay dos impactos positivos: mejoramiento de la calidad de vida y contribución a la economía de Panamá.

No del área: la futura mole de cemento, según la propia empresa, necesitará 42 personas para su funcionamiento.

OTROS AFECTADOS

La gente del barrio no es la única afectada: la empresa inmobiliaria Provivienda construye 3 mil viviendas frente a la futura planta.

"En el estudio de impacto ambiental se describen 14 impactos ambientales, de los cuales 10 son de carácter negativo", dijo mediante una carta a la Anam su representante legal, Carlos Mock.

Provivienda ya despejó toda la vegetación de su lote y pesadas máquinas ahora alisan el terreno para comenzar la construcción de las casas.

A TODA MÁQUINA.

La planta, que estará diseñada para funcionar las 24 horas del día , tendrá una capacidad de producción de 72 mil toneladas por año.

El proceso comenzará en el puerto de Balboa: allí la empresa descargará 15 mil toneladas de materia prima a granel en tolvas ecológicas.

Según Industrias Básicas, los responsables del puerto deberán mitigar el impacto ambiental que genere esa operación: contaminación atmosférica, emisión de partículas de polvo y contaminación acústica.

Luego, durante tres días, se realizarán 15 viajes en camión las 24 horas para transportar el clínquer, yeso, caliza y demás aditivos a la planta en La Chorrera.

Este diario se comunicó con el gerente de Industrias Básicas, Ramón Abadi, quien explicó los niveles de contaminación que podría generar la fábrica echando mano a la precaria situación ambiental de Panamá. "Hoy día hay mayor concentración de polvo en el ambiente, de lo que podría producir la planta", dijo.

Comentó, además, que la empresa realizará todos los cambios que exija el Estado y avisó que Industrias Básicas S.A. cumplió con la organización del foro público para presentar el proyecto a los habitantes de El Limón. Y que todos estuvieron de acuerdo. Todos.

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

VEGETACIÓN En la calle San Juan, en la parte posterior de la finca de Industrias Básicas S.A., predomina la vegetación autóctona. La vía no está preparada para que transiten camiones de carga.

El paso por la Anam del estudio de impacto ambiental de la empresa fue diferente a los cientos de estudios que analiza la entidad que preside Ligia Castro.

No fue igual que otros. No fue igual que cualquiera.

La solicitud de Industrias Básicas ingresó el 16 de marzo de 2007. A los 10 días el evaluador de proyectos Jorge González lo admitió para ser analizado.

Dos semanas después –en un trámite express– el expediente ya se encontraba en el escritorio de Bolívar Zambrano, director nacional de Evaluación y Ordenamiento Ambiental. El encargado de la luz verde.

A Zambrano –según una alta fuente del organismo– le llamó la atención que el funcionario responsable de analizar la documentación no le encontrara nada: ni fallas ni información incompleta ni siquiera una observación. Nada.

"Eso no pasa nunca y menos en un proyecto como este", dijo la fuente.

Zambrano no puso su firma al estudio. Al contrario, le pasó el expediente a otro evaluador para que revisara el trabajo de su compañero.

El nuevo encargado no le encontró un solo problema, sino varios. Y complejos.

"No puede ser que se hayan evaluado dos plantas de cemento iguales y que una demore en ser aprobada y la otra se analice en dos semanas", explicó la fuente. En la comparación a la que se refiere, los días explican cosas. Hablan.

La Anam tardó casi dos años en aprobar la planta de molienda de clínquer que construye la empresa Parque Industrial Marítimo de Panamá (Pimpsa) en Rodman, sobre la orilla del Canal. Para dar el aval a la cementera de Martínez Acha y Martinelli, el primer evaluador tardó 14 días. Una diferencia de unos 700 días.

Una diferencia que notó Zambrano apenas el expediente cayó en su amplio escritorio.

La falta de rigurosidad del primer funcionario que analizó el estudio de impacto ambiental de Industrias Básicas le costó el puesto de trabajo: Zambrano no le renovó el contrato a mediados de 2007.

Nadie se atreve a explicar qué pasó. Nadie se atreve a explicar por qué falló el empleado.

¿Javier Martínez Acha?

– Sí

Quería charlar con Usted sobre la cementera que instalarán en La Chorrera.

Para Martínez Acha la semana última transcurrió a un ritmo frenético.

Pero las aguas volvieron al cauce el domingo último. Y no de la mejor manera: Martínez Acha perdió con el ministro de Obras Públicas, Benjamín Colamarco –el candidato del gobierno–, la segunda vicepresidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Democrático (PRD).

–Soy un hombre muy decente, no tengo ningún problema en que ponga que soy socio de la cementera. Pero no ponga en ese artículo ningún tipo de rumores ni cosas que no son verdad.

Martinelli, el otro "político" de la empresa, prefirió no hablar. Ni explicar. Ni detallar.

"Tiene una mínima porción accionaria: solo está en espíritu", dijo un allegado al presidente del Cambio Democrático respecto a la participación del empresario y político en la fábrica.

"Martinelli no puede aparecer en ninguna empresa: cuando uno es oposición no se puede trabajar porque este es un gobierno perseguidor", agregó.

La gente de Martinelli tampoco explicó lo que nadie quiere explicar: los "tropiezos" del estudio de impacto ambiental en su paso por la Anam.

SUELO INDUSTRIAL MOLESTO

POSICIÓN El 37% de los habitantes rechazó el proyecto, según una encuesta que elaboró la propia empresa. Un porcentaje similar de personas pidió más datos . Solo un 22% de mostró de acuerdo.
Industrias Básicas S.A. compró el 16 de enero de 2006 el lote de 56 mil 450 metros cuadrados para levantar su planta de fabricación de cemento. Pagó 280 mil dólares, según el Registro Público.

La finca, frente a la carretera Panamericana, tenía un problema por resolver: la zonificación del uso de suelo era rural y no industrial molesto, categoría que incluye a este tipo de plantas.

Para cambiar la zonificación, Industrias Básicas envió la solicitud el 11 de enero de 2007 al director de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda, José Batista.

La descripción del proyecto decía: "Industrias Básicas ha convenido instalar una planta de molienda, combinación y separación de las materias primas por vía seca para la fabricación de insumos del sector de la construcción".

Muchas palabras para evitar solo dos: fabricar cemento.

"Lo que estaba escrito allí [en el pedido para el cambio de zonificación] podía ser cualquier cosa", dijo José Batista en diálogo telefónico con este diario.

No obstante, tras pedir algunas aclaraciones, el visto bueno del Mivi llegó el 24 de abril de 2007.

En el resuelto, Batista incluyó algunos requisitos que deberá cumplir Industrias Básicas: por ejemplo no trabajar las 24 horas y construir su planta en el centro del terreno, lo más lejos posible de las casas. Y de la gente.

Sin embargo, en los planos que aprobó la Anam, la estructura industrial figura al final del lote, justo al lado de la zona residencial.

El estudio de impacto ambiental establece dos zonas: una de impacto indirecto y otra de impacto directo de la planta. Es decir: impacto del polvo en el aire, tierra y agua.

La primera cubre un área de un kilómetro de diámetro. La segunda, de 500 metros.

El Limón y sus mil 500 habitantes estarán atrapados en las dos.

"El estudio de impacto ambiental se aprobó porque cumplió la normativa", dijo Zambrano a este diario.

"Si la empresa cumple con todo lo que se detalló en el estudio, no va a afectar a la comunidad", amplió.

Para llevar adelante las obras de la planta y sellar en forma hermética la fábrica para evitar que se escape polvo al exterior, Industrias Básicas dispondrá –según informó– de 6 millones de dólares.

Una cifra menor si se la compara con otros proyectos cementeros lanzados al mercado de la mano del auge inmobiliario.

Pinto, el jefe de la comunidad afectada, no estudió normas ambientales. Ni es técnico. Ni le importa el auge . "Si se habla de cemento, el polvo es muy fino". Fino.

Socios en negocios, enemigos en política

El presidente del partido opositor Cambio Democrático (CD), Ricardo Martinelli, y el ex funcionario del gobierno de Martín Torrijos, Javier Martínez Acha, están en las antípodas del arco político.

Pero, a la hora de hacer negocios, esa diferencia ideológica se diluye. Muere.

El dúo se juntó para poner en marcha la cementera en el barrio El Limón. Según el Registro Público, Industrias Básicas S.A. se creó el 16 de enero de 2007. En esa primera etapa, Martinelli aparecía ocupando el puesto de director, secretario y tesorero. Además, fungía como suscriptor del pacto social.

Unos meses después, el 16 de octubre de 2007, se modificaron las posiciones: se sumó Martínez Acha con el cargo de director y secretario, en reemplazo de Martinelli.

Martínez Acha ocupó la dirección del Consejo de Seguridad Nacional, apenas asumió el jefe de Estado en 2004. Pero, luego, algunas diferencias lo forzaron a salir del Ejecutivo.

Vecinos advierten: ‘En el momento que afecte, vamos a trancar la calle’

María de Tobares vivió casi la mitad de sus 56 años en el barrio El Limón, un lugar de residencias bajas y calles angostas a solo dos cuadras de la vía Panamericana. Allí las casas no están pegadas unas a otras: cada una tiene su amplio parque.

"De qué sirve que la comunidad no esté de acuerdo, si la Autoridad [Nacional] del Ambiente ya aprobó el estudio", dijo Tobares. "Ellos [Industrias Básicas S.A.] dicen que va a estar completamente cerrado y que nada se va a escapar: no lo creo hasta que no lo vea", agregó.

Tobares avisó, sin embargo, que apenas se empiecen a sentir las consecuencias ambientales no se quedarán callados. "En el momento en que afecte, vamos a trancar la calle", dijo.

A metros de allí, Noris Meléndez juega en la larga galería de su casa con una niña.

Su vivienda está pegada al terreno de la fábrica. "No tengo idea de eso [la planta]. Me parece que no está bien, pero sabrá Dios cómo lo van a hacer", dijo.

Juri Bresnet, un joven de 23 años que vive al final de una calle que desaparece antes de un pronunciado barranco, también se mostró en contra. Según opinó, la planta "contamina cualquier cantidad" el área.

Contó que la empresa organizó un foro con los vecinos y que la mayoría salió del encuentro con la sensación de que era inútil cualquier oposición. "Eso ya estaba aprobado", señaló. " Para la Autoridad Nacional del Ambiente –amplió– esto es un desierto: dicen que no hay vida ni nada".

A su lado, Elena de Martínez (43 años) dijo que la compañía realizó una encuesta (como parte de los requisitos del estudio de impacto ambiental), aunque ella aclaró que "no vio nada".

Martínez terminó con un razonamiento que podría pronunciar cualquier vecino del barrio: "Eso [la fábrica] está cerca de nosotros".

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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