Un empujón de veinte años
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. El empujón que le está dando el gobierno de Martín Torrijos al fútbol nacional bien que le debería devolver la sonrisa a la Asociación Nacional Pro Fútbol (Anaprof), que en 20 años –cumplidos el pasado 26 de febrero – no ha podido construir una cancha propia, aunque el actual presidente de esa organización no pierda las esperanzas de que antes de que finalice su mandato pudiese persuadir al actual mandatario o al alcalde capitalino, para que le otorguen un terreno a la organización, con el fin de hacer una realidad la construcción del primer campo de fútbol "made in Anaprof".
Por 20 años la falta de canchas ha sido, principalmente, el mayor obstáculo que han tenido que enfrentar las diferentes juntas directivas de la Anaprof para hacer fútbol, pero ahora parece que con el apoyo que le está brindado Torrijos al deporte y, en especial, al fútbol, con la construcción de canchas sintéticas, se pudiera decir que a lo sumo a partir del próximo año, el problema de las canchas será cosa del pasado o dicho en otras palabras, un mal de los primeros 20 años.
Es obvio que las canchas no irán a ser la solución del mal, pero sí una pequeña cura, muy importantísima si se les utiliza como un trampolín para que el público vuelva a mirar a la Anaprof con los mismos ojos con que la vieron durante su mejores épocas.
Le tocará entonces a sus directivos, planear y planificar pensando en el presente pero con proyección al futuro, ahora que el señor Torrijos se lo está dando todo masticado.El problema de las canchas quedaría en el pasado, las veces que se televisen los partidos daría gusto verlos, por lo verde del césped artificial, como sucede en el 28 de Diciembre.
Desde ese punto de vista, el torneo irá a tener otra cara.Pero no todo lo que brilla es oro y es aquí donde las directivas de Anaprof tendrán que ser funcionales para darle otro aspecto al torneo, no conformarse y cruzarse de brazos, todo lo contrario, al torneo habrá que maquillarlo y devolverlo a la vida porque por estos momentos es un moribundo.
Hay que tener presente que en 20 años los jugadores han superado a los directivos, está de sobra explicarlo, lo único que tenemos son recuerdos de lo que fue Anaprof en sus mejores años hasta cuando se fue Juan Carlos Delgado.En adelante habrá que devolverle la imagen de lo que fue en un tiempo, mostrarle al aficionado que el avance que ha tenido el fútbol nacional con sus diferentes selecciones es fruto de todo ese semillero que juega en Anaprof.
Por eso los que estén al frente de la organización tendrán que ser visionarios. Mirar más allá de sus narices. Veinte años después las canchas sintéticas llegaron como caídas del cielo por obra y gracia del gobierno de turno, un aporte por el que muchos clamaron, habrá que aprovecharse entonces. Si no es ahora no será nunca. O se avanza o se sigue enterrados.La dirigencia tiene la última palabra.
El autor es periodista
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