SEGURIDAD EN DARIÉN.
Los militaristas necesitan una ‘guerra’
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Panamá es un país que con un consenso de todas –sí, todas– sus fuerzas políticas cambió su Constitución, eliminó su ejército y se declaró –por Constitución– país desmilitarizado y neutral.
Sin embargo, aun cuando la mayoría de los militares aceptaron que había fenecido su profesión y se dedicaron a estudiar y a integrarse a la vida civil, hay otros que añoran el país de la gorilera y sienten que la democracia es solo un paréntesis tonto entre dictaduras militares. Éstos sueñan con una frontera darienita en "guerra", que justifique su resurgimiento, porque solo los gorilas pueden "combatir al enemigo y proteger las fronteras de la patria". La respuesta a esta tontería se logra observando la "victoria" del ejército colombiano y sus aliados norteamericanos que tienen 40 años de combatir –con todos los novedosos juguetes de guerra– a la guerrilla… sin poder lograr una contundente victoria militar, aun cuando logran golpes como la reciente muerte de Reyes… y eso que la guerrilla ya está totalmente ausente de una ideología inspiradora y está dedicada a la criminalidad de la droga, el terrorismo y al infame negocio del secuestro de inocentes, lo que le ha producido el rechazo manifiesto de la mayoría absoluta de su pueblo.
Así las cosas, nuestra frontera darienita se protege con presencia policial (mayormente indígena, no gorilera), mucha inteligencia eficaz y una política clara de no favorecer –bajo ningún concepto– a los de la guerrilla, pero tampoco buscar pleitos con ellos para "traernos para acá la guerra colombiana". El ejemplo de lo ocurrido en la frontera ecuatoriana es claro.
No conozco al estudiante Michel Facundo Clua del Rivero, pero su artículo en La Prensa este 28 de febrero describe con exactitud su vivencia en Darién, algo que es importante conocer para confirmar lo que digo en este escrito.
Unos guerrilleros al garete en una lanchita "pipiripau", sin actitud agresiva, no eran para que nuestros gorilas buscaran pleito con ellos produciendo heridos y presos… y amenazas de las FARC, aun cuando nuestro presidente dice que "no hay certeza de la veracidad del comunicado". … y, ¿cómo producimos certeza? ... ¿llamamos por teléfono al celular de Tiro Fijo? Ahora tenemos un lío encima por no usar el cacumen en el momento preciso. Lío para los que somos civilistas; para los gorilas de la Unidad de Fronteras hay fiesta porque sonaron tiros y hay amenazas de "guerra". Esto permite justificar crear el Servicio Nacional de Fronteras y para unir las fuerzas navales y aéreas en una sola institución militar llamada Servicio Nacional Aeronaval, novedosos nombres para crear el nuevo ejército sin –según ellos– violar la Constitución. Además, permite pedirle más juguetes de guerra a los norteamericanos, más entrenamientos de panameños en la Escuela de las Américas, más justificación para nuestra entrada a la Junta Interamericana de Defensa, más justificación para el concepto de obediencia debida en el reglamento del SPI, más justificación para las operaciones militares Panamax junto con toda la gorilera del continente "para defender el Canal", que todo el mundo (principalmente el Pentágono) acepta que es militarmente indefendible.
En fin, Darién y el último incidente provocado es la perfecta excusa para violar la Constitución e iniciar un nuevo camino hacia el militarismo y dar nacimiento al próximo Noriega, en un increíble chocarse con el mismo tronco otra vez.
Civilistas de mi tierra … ¡alerta!
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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