BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, viernes 7 de marzo de 2008
 

EDUCACIÓN.

¡Doce libros al año no hacen daño!

Marie L. G. De P. de Cornejo

En un artículo publicado en el Wall Street Journal se analizaba la razón del porqué los estudiantes finlandeses son más inteligentes que los de Japón, Hong Kong, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Taiwan, Estonia, Holanda y Estados Unidos, entre otros. De los estudiantes de 15 años, de 57 países, sometidos a las mismas pruebas académicas, los finlandeses ocuparon el primer lugar en matemáticas, ciencias y lectura. ¿Cuál es la clave del sistema educativo de Finlandia? En primer lugar, la lectura y en segundo lugar, maestros con preparación pedagógica altamente calificada, dedicación en la planificación y preparación de sus clases y estudiantes responsables e independientes que comprenden el poder de enriquecimiento cultural que se obtiene de la lectura. ¿Qué leen los finlandeses? De todo, y las bibliotecas están ubicadas hasta en los centros comerciales.

Aunque no hay que quitar mérito a los clásicos literarios que debemos leer, en nuestros países la exigencia de planes que obligan a lecturas de libros que superan la madurez cultural de los estudiantes truncan la esperanza de crear grandes lectores. En muchos casos los maestros se ven forzados a seguir rigurosamente los planes de estudio en lugar de moldear a conveniencia de los alumnos, el resultado es el rechazo hacia los libros.

El establecer hábitos de lectura debe iniciarse a temprana edad. Los niños siempre están dispuestos a leer y a que les lean. Si esta actitud receptiva se aprovechara, tendríamos estudiantes con mayor capacidad de comprensión, imaginación y análisis. Su habilidad para escribir fluiría con facilidad y el enriquecimiento del vocabulario los ayudaría a expresarse mejor y correctamente.

Actualmente los libros han pasado a un segundo plano, y es nuestra responsabilidad rescatar la importancia que tienen. Podríamos, por ejemplo, proponernos leer con nuestros hijos un libro al mes.

En la edad media y principios del renacimiento la diferencia entre pueblo, alta burguesía y aristocracia era el acceso a los libros. Cuando ese privilegio se hizo accesible a los pueblos, se crearon los famosos libros ilustrados (o biblias de los pobres) dirigidos a los individuos de poca instrucción. Si permitimos que nuestros hijos solo se acostumbren recibir información audio-visual se convertirán en personas incapaces de entender, interpretar y utilizar la palabra.

Hace unos días escuché en una emisora radial hispana, en Washington, a dos comentaristas que exponían experiencias vividas. Uno comentó: "weno tu sae, así e la cosa, me cactas". Inmediatamente deduje que el comentarista era panameño, como efectivamente resultó. Fue cuando medio en broma medio en serio su homólogo hizo mofa de lo mal que nos expresamos los panameños (¡qué pena!).

Saber expresarse es el resultado del hábito de la lectura, y nuestra forma incorrecta de hablar demuestra que a los panameños aún nos faltan muchos libros por leer.

La autora es panameña residente en EU
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá