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Panamá, viernes 7 de marzo de 2008
 

PREDICCIONES ACERTADAS.

Juego de emociones y percepciones

Zunilda Cajiga Serracín

El comportamiento electoral acumula un volumen considerable de literatura, en el que predomina el tema de las emociones y percepciones. Javier Canteros en su artículo "Para qué sirven las emociones" demuestra que éstas afectan nuestra manera de ver y pensar el mundo. Influyen en la atención, en la memoria y en el razonamiento lógico. "Aprender a gestionarlas es mucho más beneficioso para la vida social que negarlas, porque el amplio abanico de emociones está por detrás de casi todas nuestras motivaciones".

Igualmente, Drew Westen ha publicado El cerebro político: el papel de la emoción en la decisión del destino de la nación. Emocionarse y emocionar. Ésta es la clave. Emocionarse por el cambio social, por las nuevas ideas y por los retos. Solo así es posible emocionar. Sus textos afirman que conocer y comprender la percepción final del elector respecto al discurso político es tan importante, o más, como el contenido de las propuestas. Poner el acento en la recepción y no en la emisión política implica nuevas lógicas y desafíos.

Votar es un acto serio, libre, su intención es la preferencia, es una decisión. Se dice que los líderes transformadores apelan al intelecto, las emociones y percepciones. ¿Por qué se elige a unos y a otros no? ¿Por qué sentimos optimismo o pesimismo? Es el juego de las emociones y percepciones sobre comportamientos o escenarios futuros. Todos tomamos decisiones, sentimos simpatía o prevención, es una apuesta por algo o alguien.

La capacidad del líder para transmitir pasión por los cambios, entusiasmo por las ideas e ilusión y por los retos se convertirá en la llave emocional que le permitirá conectar con los ciudadanos. Éstos quieren soluciones, pero también horizontes, sueños, proyectos. Medios y largos plazos para comprender el corto y asumir sus costes y sus sacrificios.

Cada elector tiene su propia percepción de las ofertas que se le plantean y, probablemente, no sabría explicar qué hay detrás de cada una de ellas o por qué son realizables o no. Da igual. Hoy un proceso electoral no supone un análisis racional del discurso político, sino la creación, gestión y rentabilización de percepciones. La estrategia electoral maneja para ello herramientas de investigación, de persuasión y una gran cantidad de recursos. O lo que es lo mismo, marketing puro y muy duro.

Es por esto que en mis estudios sobre mercadeo, concluyo que la emoción y percepción, como producto de la observación, ejercen tal poder sobre las personas, que nos conducen a apostar por algo, con un final victorioso o decepcionante. Es igual cuando se contrata a una persona, se compra un producto o al elegir pareja; donde puede verse ese "algo" atractivo al primer ojo. Se contrata, compra o se toma una decisión, pero en un corto tiempo podemos darnos cuenta si fue buena o mala nuestra percepción.

Martin Lindstrom habla de "tender puentes sensoriales y emocionales entre clientes y productos"; en nuestro caso, entre políticos y ciudadanos. El 80% de toda comunicación entre humanos es no verbal y el 95% se realiza a través del subconsciente. El concepto brand sense se utiliza para denominar una técnica que trata de potenciar e implementar en los valores de una marca, un producto o un servicio el potencial que nos ofrecen el sonido, el gusto, la vista, el olor o el tacto, siempre y cuando sea posible para conseguir una asociación positiva y natural. De ahí, la importancia de construir la relación política como una experiencia emocional que active nuestros mecanismos internos y consiga la actitud y predisposición necesarias para conseguir una acción concreta: la participación, el voto, la simpatía.

¿Qué ha pasado en la contienda política en Estados Unidos? Hay una percepción del ingenio humano por el cambio, por un liderazgo distinto. Ha sido una apuesta por la profundidad de sus ideales, por la sencillez de llegar al sentimiento humano; de cómo se percibe su palabra, sinceridad, su mirada, su voz y gestos, y esto es un poder vital en las emociones y percepciones de muchas personas. Las palabras claves generan imágenes, consolidan marcos conceptuales previos y son la antesala de las emociones. Las emociones son la comprensión. "Los neurólogos están descubriendo que el cerebro decide en función de lo que cree, no de lo que ve. Es decir, que vemos el mundo según creemos que hay que verlo". (Eduard Punset, septiembre de 2007). Palabras que generan percepciones, emociones que guían a nuestras neuronas. Es un escenario tan químico como epidérmico.

Al final este juego de emociones y percepciones se convierte en un juego de valores, de visiones y de sueños. De allí la importancia de educarnos para la vida emocional. Aprender a vivir es aprender a observar, analizar, recabar y utilizar el saber que vamos acumulando, es decir, no solo de oír y ver, sino colocar las emociones bajo la guía de la razón que es la suma del intelecto y voluntad, y es nuestra facultad humana más alta, lo que nos exige también saber distinguir, describir, atender, identificar y contextualizar percepciones, estereotipos y prejuicios, y cómo jerarquizarlos, interpretarlos y asumirlos.

En suma, es llegar a conocer y predecir con certeza los sentimientos, pensamientos, acciones y valores socio-morales que caracterizan la excelencia de un candidato, entre los más de 50 valores, como la honestidad, capacidad de diálogo, responsabilidad, la tolerancia, la igualdad, la solidaridad, la paz, prudencia, serenidad,liderazgo, patriotismo, compromiso, comunicación, sacrificio, sensibilidad, perseverancia, carácter, comprensión, magnanimidad, experiencia y respeto, autoestima, bondad y perdón.

La autora es economista y docente universitaria
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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