política.LAS VOTACIONES PARLAMENTARIAS SERÁN EL 8 DE MARZO.
Malasia va a elecciones en medio de las protestas
Se vislumbra la victoria electoral de Barisan Nasional, una coalición de 14 partidos.
Diez de 27 millones de habitantes están convocados a las urnas. Abdullah espera ganar con dos tercios.
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| EN CAMPAÑA. El ex primer ministro de Malasia Anwar Ibrahim saluda a un grupo de simpatizantes.994185 |
KUALA LUMPUR, Malasia
DPA
Las minorías se desahogan con airadas protestas en la calles de Malasia, mientras los pobres se quejan de la subida de los precios y la élite denuncia públicamente escándalos de la justicia y corrupción: una mezcla explosiva ante las elecciones parlamentarias que se celebrarán el sábado 8 de marzo en el país.
Sin embargo, el cartel electoral del partido islámico opositor PAS, que muestra al jefe de gobierno Abdullah Badawi bostezando, lo dice todo: no habrá verdadera lucha por el poder.
La victoria electoral de Barisan Nasional, la coalición de 14 partidos gobernante desde la independencia del país hace 50 años es segura, aunque quizás no con un resultado tan brillante como en 2004, cuando logró el 90% de los escaños.
Diez de los 27 millones de habitantes del país están convocados a las urnas. "Esperamos lograr una mayoría de dos tercios", comenta Abdullah, de 68 años, confiado. Su principal contrincante Anwar Ibrahim, de 60, pretende disputársela.
Anwar ocuparía hoy el asiento de Abdullah si su padre adoptivo, el durante años jefe de gobierno Mahathir Mohamad, no le hubiera dejado en la estacada en 1998.
De viceprimer ministro cayó al peor de los infiernos: el aislamiento, tras un proceso motivado políticamente por corrupción y relaciones homosexuales. La segunda sentencia fue levantada posteriormente. Sin embargo, Anwar estuvo en prisión hasta 2004. En la condena se incluyó la prohibición de ostentar cargos políticos hasta el 14 de abril de este año.
Anwar mueve ahora los hilos desde un segundo plano: "Los malayos sufren un fuerte encarecimiento, una criminalidad desbocada, una corrupción en expansión y tensiones étnicas agudizadas", dijo durante la campaña electoral.
Abdullah era considerado en 2004 un viento fresco, tras los 22 años en el poder de Mahathir, pero su imagen es hoy más bien la de alguien vacilante. A ello han contribuido numerosas fotos de Abdullah, a quien le gusta echarse una siestecita durante las reuniones y actos oficiales.
La frustración de las minorías es especialmente problemática.
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