Girardi llevará suave a Mariano
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN I¿Qué pasó con los Yankees? Lo único que sé es que les han caído a palos en la pretemporada y uno de los pocos que se ha salvado en el titubeante staff de lanzadores ha sido el apagafuegos panameño Mariano Rivera, que a lo mejor haga su primera salida en la primavera entre hoy y mañana. Si bien las cifras en estos juegos de exhibición no revelan lo que realmente quieren ver los técnicos, surgen muchas dudas alrededor de la efectividad de los tiradores de los Mulos de Manhattan, especialmente con un bullpen que no convence a nadie. Y de esto hablé bastante ayer con el reconocido buscador de talentos panameño Robert Rowley, incluso en la amena plática salió a relucir el jugoso contrato que Rivera firmó con los Mulos de Manhattan por la suma de 45 millones de dólares durante las próximas tres temporadas.
Por supuesto que fue un excelente negocio y una jugada maestra en la que el agente del Mo, Fernando Cuza, movió mejor las fichas en este difícil juego de ajedrez donde los Yankees generalmente no pierden una batalla. Hay que darle el crédito a Cuza, que le dobló los brazos a un poderoso imperio financiero en esta industria, como lo es las grandes ligas, aun cuando se diga que al final de cuentas en esta negociación pesó más la antigüedad del taponero estelar de los Yankees. Nada más fíjense en estos datos. A los 38 años de edad, Rivera tiene garantizado un contrato de 45 millones de dólares, en el que el nuevo mánager Joe Girardi no tiene autorización para utilizar más de una entrada al panameño.
El Mo, tercero en la lista de los máximos salvadores de todos los tiempos, devengará un salario promedio que supera por más de 4 millones lo que gana cualquier otro relevista. Pero eso no es todo. Cuando Rivera cumpla los 41 años de edad, al término de su contrato, tendrá asegurado un salario de 15 millones de dólares. Aunque viéndolo bien, a los Yankees no le convenía para nada dejar ir al panameño a otro equipo, que tenía un puerto seguro en los Dodgers, ni mucho menos al receptor boricua Jorge Posada, que también tenía planes de irse a jugar con Joe Torre.
El autor es periodista.
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