CONSECUENCIAS.
Desbordamiento del conflicto colombiano, algo que se veía venir
| EFE/José Jácome |
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| OPERATIVOS. Militares ecuatorianos se movilizan hacia la frontera norte con Colombia, para reforzar la seguridad en la zona después de que el sábado ocurriera una incursión militar colombiana.992714 |
Rodrigo Ruiz Tovar
Como si fueran pocos los problemas que en cuatro décadas ha causado a Colombia el conflicto armado, ahora la preocupación del país debe dirigirse a la solución de dificultades externas derivadas de una guerra interna que amenaza fronteras.
La permanente crisis colombiana era vista hasta no hace mucho tiempo desde lejos por la comunidad internacional, pero el escalonamiento del conflicto hacía prever nuevos focos de tensión más allá de los linderos del país.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ordenó el domingo el despliegue de tropas militares en la frontera con Colombia, llamó a consultas a su embajador en Bogotá y expulsó al embajador colombiano en Quito, en una tensión sin antecedentes en los últimos tiempos.
El motivo, una operación de las tropas colombianas que el sábado anterior produjo la muerte, en territorio ecuatoriano, de varios integrantes de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre ellos el número dos de esa organización marxista, alias Raúl Reyes.
Pero las tensiones no están solo por el lado de Ecuador. El presidente venezolano, Hugo Chávez, también intervino para anunciar el envío de tropas a la frontera con Colombia y el retiro del personal que quedaba en su embajada en Bogotá.
Y es que las crispaciones con Venezuela ya venían de tiempo atrás, cuando el presidente colombiano, Álvaro Uribe, canceló la mediación que hacía Chávez en busca de un canje entre rehenes en manos de las FARC y guerrilleros presos.
Aunque el Gobierno colombiano dice que no responderá con un despliegue especial en sus fronteras con Ecuador y Venezuela, la tensión es notoria y la gente en las calles comenta que cualquier nuevo incidente podría ser la "chispa" del inicio de un conflicto internacional.
Según el politólogo Alfredo Rangel, los movimientos de tropas en las fronteras este y sur de Colombia son más "una amenaza simbólica que real", porque Bogotá no ha respondido de la misma forma y no ha tenido gestos de hostilidad.
Sin embargo, el lenguaje ya no es el mismo de hace unos meses. En noviembre, Chávez llamaba a Uribe "mentiroso" por haberlo calificado de "indiscreto" en la fracasada mediación y anunciaba el "congelamiento" de las relaciones bilaterales.
Ahora lo llama "criminal" por haber ordenado una operación militar contra el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y ordena el cierre de su embajada.
Uribe sigue guardando silencio frente a las declaraciones de Chávez, mientras que en el caso ecuatoriano pasó a la ofensiva tras la virtual ruptura decidida por Quito y acusó al gobierno de Correa de mantener contactos con las FARC, todo eso en medio de un desconcierto internacional por las posibles repercusiones.
Para algunos políticos y analistas colombianos, lo que está ocurriendo no es nuevo y demuestra cada vez más el "apoyo" de Chávez a las FARC.
"Chávez se quitó la careta", afirma Sergio Fajardo, analista político y hasta hace unas pocas semanas alcalde de Medellín, mientras que el presidente del oficialista Partido Conservador, Efraín Cepeda, dice que el mandatario venezolano "destapó sus cartas".
Hace algunas semanas, el propio Chávez había dicho algo muy similar en referencia a Uribe, al afirmar que su colega colombiano era "un peón del imperio" y que desde Colombia se estaba preparando un ataque de Estados Unidos a Venezuela.
Las tensiones han motivado expresiones de apoyo al gobierno de Uribe por parte de los partidos del oficialismo e incluso de la oposición.
Por ejemplo, el máximo líder del Partido Liberal, el ex presidente César Gaviria (1990-94), decidió dejar a un lado las diferencias de su partido con la administración derechista de Uribe para pedirle "comprensión" al Gobierno de Ecuador y "respeto" al de Venezuela.
Por su parte, el izquierdista Polo Democrático Alternativo decidió asumir una postura práctica y anunció visitas de sus dirigentes a Ecuador y Venezuela para tratar de bajar la tensión.
DPA
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