PRODUCCIÓN AGROPECUARIA.
El final de la industria arrocera
Fernando Anguizola O.
Queremos manifestar que los productores y molineros siempre han tenido la intención de apoyar y cooperar con la gestión gubernamental y el pueblo panameño en general, pero la decisión del Gobierno de acabar con la producción nacional de arroz, con la industria molinera nacional y la capacidad instalada del país es una decisión totalmente errada. Esta es una industria multimillonaria que paga impuestos y cuotas al Seguro Social, entre otras. De estas actividades dependen miles de transportistas, casas de insumos agropecuarios, almacenes, productores, molineros, trabajadores, profesionales Y un sinnúmero de familias en todo el país. Muchas de estas personas tendrán que emigrar a la ciudad capital aumentando los problemas sociales.
La decisión de importar dos millones de quintales de arroz blanco pilado equivale, aproximadamente, a cuatro millones de quintales de arroz húmedo en cáscara, lo que representa el 66% de la producción nacional de 2007, con lo que claramente se ve la muerte del sector. Sabemos que la intención del Gobierno es dar una solución alimentaria más barata al pueblo, pero el sector arrocero nacional ha manifestado a los tecnócratas y funcionarios del Gobierno que esa no es la forma adecuada. Acabar con la producción nacional no es la solución.
El sector arrocero ha dado opciones para una posible solución, todas han sido rechazadas o simplemente no han sido escuchadas. Los productores y molineros por generaciones hemos desarrollado esta actividad, la conocemos. No es posible que funcionarios que se cambian cada cinco años acaben con un sector que acompaña a la República desde sus inicios.
El alto costo de producción y el alto precio de los alimentos es un problema mundial, todos los granos han subido de precio y Panamá no está en otro planeta, por lo cual no escapa a la realidad mundial. Hasta en los países petroleros como Venezuela, el arroz acaba de subir un 42%; y eso que allá el precio es regulado por el Gobierno.
Los países que han acabado con su producción nacional, luego terminan pagando más caros los productos y lo peor es que quedan dependiendo de otros para alimentarse.
Hacemos un llamado para que escuchen a las personas que trabajan en este sector, que son quienes lo conocen, les pedimos que no introduzcan la política electoral en este problema (como lo están haciendo), que paren la introducción del arroz pilado (que no está más barato que en Panamá y que deja en otros países el valor agregado) y que búsquemos otra solución para poder brindar al pueblo panameño comida más barata. Que no sea a costa de destruir el sector productivo nacional, aumentar el desempleo, aumentar los problemas sociales, atentar contra la empresa privada, atentar contra la inversión, atentar contra las reglas de juego claras y ya establecidas (que las están violentando todas). Esperamos que recapaciten sobre esta mala decisión y que no pasen a la historia como el gobierno que destruyó el sector arrocero del país.
El autor es abogado, MBA y agroindustrial
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