TEMPORADA ESCOLAR Y CONTROL MÉDICO.
Un chequeo de rutina
Los especialistas aconsejan que los niños, adolescentes y adultos tengan un adecuado historial de su salud.
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| Los padres deben aclarar sus dudas con el pediatra. 992333 |
Diana N. González
digonzález@prensa.com
Se avecinan las clases, y con ellas las aglomeraciones de estudiantes donde es común el contagio de enfermedades.
Los médicos recomiendan que antes de empezar la escuela, los padres lleven a sus hijos al doctor para un chequeo de rutina. Además, advierten que que si el niño está enfermo no debe acudir al colegio, pues podría empeorar su estado de salud y enfermar a otros.
Uno de los exámenes médicos más importantes en edades tempranas es el hemograma general, que mide el nivel de hemoglobina de los niños.
Con esta prueba, el médico puede orientarse hacia el diagnóstico de diversas enfermedades que se han sospechado por la historia clínica y la exploración física del paciente.
La doctora en medicina general Kiannys Guevara afirma que a través de este análisis se podría saber si tanto el niño como el adulto presentan algún proceso infeccioso bacteriano o viral, o si hay deficiencias de vitaminas y hierro.
"En ocasiones, los datos que nos da el homograma son suficientes para confirmar o descartar la enfermedad sospechada, pero con frecuencia se necesita utilizar otras pruebas diagnósticas que aporten más información", dice el pediatra Xavier Sáez-Llorens.
Otras pruebas de laboratorio necesarias son: la de heces, que permite detectar parásitos, y la de orina, que sirve para evaluar la función renal, añade la doctora Guevara.
Según la consultada, es notorio observar (tanto en la consulta privada como en la estatal) cierta incidencia de niños con virus muy propios de la época (resfriados comunes, vómitos, fiebres y diarreas), por lo que sugiere sacar una cita con el pediatra.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la presión arterial de su hijo debería revisarse entre los tres y cuatro años de edad. Este control es necesario para descartar alguna enfermedad que el padre ni siquiera sospecha.
Los consultados coinciden en que un chequeo rutinario nunca está de más, y exhortan a los padres a preguntar a su doctor sobre las dudas que tengan respecto a la salud de sus hijos.
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