ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.
Superávit fiscal o negligencia ejecutiva
Lisímaco Jacinto López y López
Cuando se habla de "superávit fiscal", recuerdo el enfrentamiento en el año 1966 entre el diputado Chungo Villalaz y el ministro de Hacienda y Tesoro, David Samudio Ávila, al presentarse este último al pleno de la Asamblea Nacional a "llenarse la boca" diciendo que había hecho "ahorros sustanciales" a un presupuesto nacional que de malas superaba los 60 millones de balboas, respondiéndole el diputado Villalaz que él no era nadie para hacer "ahorros" de los dineros públicos, porque esa facultad era del Órgano Legislativo quien aprueba las leyes y no de un ministro que tiene que cumplirlas. El "ahorro fiscal" no era más que ineptitud en la ejecución de la Ley Presupuestaria. Ese comportamiento de Samudio Ávila y la famosa Reforma Fiscal le costó al Partido Liberal Nacional, y a él personalmente, la Presidencia de la República.
Leí una noticia en La Prensa referente a un "superávit fiscal" declarado por el ministro de Economía y Finanzas, Héctor Alexander, ante la Asociación de Ejecutivos de Empresa (Apede) "por 683 millones de balboas, equivalente al 3.5% del PIB y ahorros corrientes por mil 375 millones de balboas lo cual supera los 200 millones de balboas programados". Esta noticia, más que sorprenderme, me disgusta y pasaré a explicar el porqué.
El actual gobierno ha estado programando presupuestos "gigamillonarios" que sabe que son "inejecutables", pero no porque no haya necesidades que atender y dineros disponibles, sino porque los miembros del Órgano Ejecutivo son ineptos para hacerlo o lo han hecho con un "cálculo programado" de "producir superávit fiscales" inexistentes.
Si nos vamos a la Ley que dicta el Presupuesto de Rentas y Gastos para el año 2007, esta ordenó mil 243 millones de balboas en los renglones de inversión pública y que solo se hayan "gastado" 973 millones "ahorrando" 270 millones; o sea, 78.3% de ejecución; es una flagrante violación de la Ley que todos estamos obligados a cumplir. Todos somos todos, Presidente, ministros, todos. Quien incumpla la Ley, en este caso, los servidores públicos, se exponen a las demandas por incumplimiento de los deberes de los servidores públicos y extralimitación de funciones. Recordemos que el Código Administrativo señala que "el servidor público solo puede hacer lo que la Ley expresamente ordena"; los particulares pueden hacer esto y lo que no riña con la Ley.
Es posible que haya "superávit fiscal" en razón de que la gestión de cobro de impuestos haya superado las expectativas, pero que a las recaudaciones extraordinarias le sumen los dineros no ejecutados y decir que hay un "superávit fiscal" de 683 millones de balboas es falsear los datos para no exponerse a las demandas por extralimitación de funciones e incumplimiento de los deberes del servidor público. Solo el Órgano Legislativo (Asamblea Nacional) y dentro de este, la Comisión de Presupuesto, tiene facultad para modificar la Ley Presupuestaria, reduciendo el renglón de inversión justificar un "superávit fiscal", pero no el ministro o el Contralor General de la República negándose a autorizar los gastos presupuestados y ordenados por Ley.
Lo cierto es que 2008 es un año preelectoral y los "ahorros fiscales" serán gastados este año. Si observamos, el Presidente de la República lleva año y medio, desde agosto de 2006, recorriendo el país "firmando órdenes de proceder" que no proceden para acumular los dineros para que "se vean" este año. El FIS solo ejecutó, durante el año 2007, el 5% de las "ordenes de proceder" que firmó el Presidente ese año. Tiene un "superávit" de 150 millones del Fondo Fiduciario del Canal.
Se está actuando arbitrariamente en todos los niveles del gobierno, este es un ejemplo. La mentira campea en todos los niveles de la administración pública. Sin sonrojos se dictan comunicados falseando hechos (casos muerte del obrero en Colón y guerrilleros en Darién). Violadores de la Constitución Nacional y a las normas internacionales se presentan a programas de opinión pública a darnos clases teóricas de respeto a la Constitución y a los deberes y derechos del ciudadano; y además, lo hacen "con orgullo" de comandantes. He estado llamando a toda la dirigencia política a una unidad para liberarnos del nuevo noriegato enquistado en el actual gobierno y parece que no nos damos cuenta del peligro que se avecina. ¡Que Dios nos agarre confesados!
El autor es abogado
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