Los vuelos clandestinos del narcotráfico sobre el territorio panameño se han convertido en un problema de seguridad nacional que requiere atención inmediata. No es tarea fácil, dado que se necesitan equipos costosos, personal altamente entrenado y medios de transporte rápidos y capaces de intimidar a la delincuencia, y recursos económicos importantes.
En otras palabras, combatir el narcotráfico –cada día más sofisticado– es una lucha onerosa. Realizar estos oficios sin las herramientas mínimas solo generaría resultados deficientes. Quizá la nueva estrategia del Gobierno de unir los servicios aéreo y marítimo nacionales sea una salida novedosa, pero no será tan certera si no se dispone de lo necesario para hacer el trabajo.
Lo que está claro es que el problema del narcotráfico concierne no a un país o región; se requiere de un esfuerzo global que pasa necesariamente por la cooperación internacional. Probablemente este sea el camino a seguir para lograr las metas. |