UE Y EU PLANEAN HACER UN OLEODUCTO.
Trazarán plan para el proyecto Transcaspio
Buscan romper el monopolio ruso sobre el transporte del gas de Asia Central y el Caspio a Europa.
| BLOOMBERG/Dmitry Belikov |
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| Oleoducto a 50 km. de Bakú.992004 |
BAKÚ, Azerbaiyán/EFE
La compañía estadounidense Kellog Brown & Root trazará el primer plan maestro para el tendido de gasoductos y oleoductos a través del mar Caspio, proyecto conocido como Transcaspio y que tiene como valedores a Estados Unidos (EU) y la Unión Europea (UE).
La Compañía Estatal de Petróleo de Azerbaiyán (CEPA) anunció recientemente en un comunicado que la constructora Kellog Brown & Root es la ganadora del concurso internacional convocado y en el que participaron 11 compañías ingenieras internacionales.
El plan maestro consistirá en delinear los aspectos técnicos, comerciales y legales, en estimar las reservas de los yacimientos de los que partirán los gasoductos y oleoductos, además de establecer las exportación de los hidrocarburos a Europa.
Washington concedió en agosto de 2007 un préstamo de 1.7 millón de dólares a la CEPA para elaborar un estudio técnico-económico sobre la viabilidad financiera del proyecto Transcaspio.
Tanto la UE como EU promueven el proyecto, que busca romper el monopolio del consorcio ruso Gazprom sobre el transporte del gas de Asia Central y el Caspio a Europa.
El Transcaspio permitiría eludir suelo ruso y enlazaría los yacimientos de gas centroasiáticos con Azerbaiyán y el ya existente conducto Baku-Tiflis-Erzerum (Turquía).
En caso de hacerse realidad, el proyecto también conectaría con el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhán, que opera desde julio de 2006.
De todo ello también depende en gran medida la viabilidad del proyecto Nabucco (Turquía-Bulgaria-Rumanía-Hungría-Austria), de 3 mil 300 kilómetros y una capacidad de hasta 31 mil millones de metros cúbicos anuales, con el que compite Rusia con proyecto South Stream a través del Mar Negro.
En la pugna por el control de los hidrocarburos centroasiáticos Rusia lleva ventaja, ya que suscribió en mayo de 2007 un acuerdo por Kazajistán y Turkmenistán para el tendido del Gasoducto del Caspio.
Ese gasoducto, de 510 kilómetros de longitud, bordearía ese mar y tendría una capacidad inicial de bombeo de 12 mil millones de metros cúbicos de gas, que aumentaría hasta los 30 mil millones para 2017.
Esa iniciativa supuso un jarro de agua fría para la UE, que desea reducir su dependencia del gas de Rusia, el mayor productor y exportador mundial, al que le es más rentable comprar el gas natural a Turkmenistán que extraerlo de los yacimientos de Siberia.
No obstante, ni Turkmenistán, ni Kazajistán han descartado su participación en otros proyectos.
Por ello, la UE no pierde la esperanza de que esta región satisfaga para 2030 una quinta parte de las necesidades energéticas, fecha para la que se espera que la comunidad importe un 70% de la energía que consume.
Rusia satisface actualmente el 40% de las importaciones de gas de la UE, porcentaje que no hace sino aumentar, lo que coloca a la economía comunitaria a merced de los caprichosos vaivenes de la política rusa.
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