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vivir+@prensa.com ESTUDIOS. En 1994, en su informe general sobre actividad física y salud, el Surgeon General de Estados Unidos (EU) dijo que la falta de actividad física se relacionaba con un aumento del riesgo de cáncer de colon, con posibilidades de asociarse también con un elevado riesgo de cáncer de mama. En 2002, la Agencia Internacional para el Estudio del Cáncer concluyó que existía evidencia para sugerir una asociación entre la falta de actividad física y la aparición de cáncer de colon y de mama, con evidencia de posible asociación con cánceres de pulmón, próstata y endometrio. CÁNCER DE COLON. Muchos estudios han demostrado que la actividad física regular puede proteger contra la aparición del cáncer de colon. Niveles muy altos de actividad física se asocian con una disminución de hasta 40% del riesgo. En un estudio muy grande, entre estudiantes universitarios en EU, se demostró que aquellos que gastaban más de 2 mil 500 calorías por semana en actividades físicas tenían un 50% menos de cáncer de colon, al compararlos con los estudiantes que gastaban mil calorías o menos por semana. CÁNCER DE MAMA. Hoy la evidencia es convincente respecto a la asociación de la actividad física y la reducción del cáncer de mama. La mayoría de los estudios habla de 20% a 40% de reducción. Parece que hay una relación más estrecha de esta disminución del cáncer de mama, con la frecuencia y la duración de la actividad física que con la intensidad de la misma. De modo que hacer ejercicios frecuentemente con sesiones largas (más de 30 minutos) parece proteger, aunque la intensidad de la actividad sea moderada o baja. Hay, además, algunos estudios que parecen indicar que ejercicios realizados durante la niñez y adolescencia pueden proteger a una mujer del cáncer de mama, aun en el periodo postmenopáusico, pero es mucho mejor que se mantenga activa en su vida adulta. CÁNCER DE PULMÓN. Pocos estudios han evaluado esta asociación, pero ellos parecen indicar una moderada protección. Debido a la limitada información disponible, esta protección solo puede, por ahora, llamarse posible. CÁNCER DE ENDOMETRIO Y DE PRÓSTATA. Hay algunos, muy pocos y pequeños, estudios en estos cánceres. La evidencia sugiere que la actividad física regular confiere una pequeña protección en contra del cáncer de próstata y del cáncer de endometrio. Los resultados acá son menos consistentes que los vistos con los otros cánceres mencionados antes, pero puede haber una relación inversa. En general, la investigación es aún limitada sobre la cantidad, el tipo, intensidad o duración del ejercicio necesario para proteger en contra de estos cánceres. Se sugiere que una mayor protección se obtendrá al participar en actividades más intensas. De modo que allí lo tenemos, una razón más para hacer ejercicios... ¡como si fueran necesarias más razones! Además en Vivir
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| © 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
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