EDUCACIÓN MEDIA.
Importancia de la filosofía y la lógica
Manuel Gaspar Vega Zúñiga
Con mucho detenimiento observo cómo en distintos medios periodísticos se habla de la "transformación curricular", lo que me hace pensar que hay muchos sectores interesados en mejorar la educación panameña. Por ejemplo, en el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh) se prepara o instruye personal en áreas como equipo pesado, inglés y cursos de cocina, entre otras. A pesar de que esa iniciativa es positiva, igualmente se debe dotar a otros institutos profesionales y técnicos de esos recursos, con el fin de que los estudiantes se preparen para insertarse en el campo laboral y profesional.
Se vende la idea de que se requiere disminuir las asignaturas humanísticas y reforzar las científicas, pensando que nuestros hijos se convertirán en verdaderos hombres de ciencia. Nuestros "genios de la educación" olvidan que lo ideal es que el estudiante obtenga una formación integral. Indudablemente, requerimos de hombres de ciencia (siempre los hemos tenido), pero en una sociedad que vive una crisis de valores (política, económica y sociocultural), el área humanística tiene más vigencia que nunca.
Uno de los objetivos de la educación panameña plantea que debemos preparar estudiantes con una conciencia reflexiva y crítica, lo que me hace inferir que no hay asignatura alguna que reemplace el conocimiento filosófico y lógico. Es claro que debemos reforzar asignaturas como español y las del área científica, pero también es cierto que lo que se necesita es un estudiante con capacidad para formular razonamientos y examinarlos críticamente; que sea capaz de reconocer que la razón puede ser aplicada en todos los aspectos de los asuntos humanos (políticos, socioeconómicos, éticos y religiosos).
La problemática educativa es mucho más profunda que quitar o poner asignaturas de los planes de estudio. El Ministerio de Educación promueve, como elemento importante, el respeto a las diferencias individuales y, por otro lado, en su afán por minimizar su presupuesto, coloca más alumnos en las aulas.
Estimados "transformadores curriculares", ¿será que para ustedes el estudio de los procedimientos metodológicos, como la inducción, deducción, análisis, síntesis, son anacrónicos? Tanto los profesionales de las áreas científicas como los abogados, los psicólogos, sociólogos y los sacerdotes necesitan de una formación filosófica.
En medio de una sociedad que promueve la "robotización" de nuestros jóvenes, hay temas de análisis en filosofía política, en antropología filosófica, bioética, en la lógica digital aplicada al campo de la informática, entre muchos otros.
No es posible que pensemos que el problema educativo en Panamá se reduce al hecho de incluir o eliminar asignaturas del programa de estudio. Los cambios curriculares deben ser consensuados con todas las partes involucradas, a fin de reforzar todas las áreas de conocimiento, tanto la científica como la humanística.
El autor es profesor de filosofía e historia
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