COLOMBIA. PULSO ENTRE EL GOBIERNO Y LAS FARC.
En vilo, futuro de los rehenes
Las FARC no harían más liberaciones ‘a cuentagotas’, quieren concretar definitivamente el canje.
Mientras el país sigue la probable liberación de los ‘canjeables’, otros 700 cautivos están sin esperanza.
| AP/Thibault Camus |
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| HAY MÁS. Fabrice Delloye y Consuelo González exigen la liberación de Ingrid Betancourt y de los otros cautivos. 990894 |
BOGOTÁ, Colombia/DPA-EFE
Un fuerte pulso entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), matizado con opiniones de gobiernos y personalidades, será el campo de batalla para definir un canje humanitario entre rehenes y rebeldes presos tras las liberaciones unilaterales.
El grupo guerrillero liberó en enero a las políticas Consuelo González y Clara Rojas, y el pasado miércoles entregó a los ex congresistas Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Jorge Eduardo Géchem y Orlando Beltrán.
Sin embargo, el lenguaje utilizado en un comunicado que se conoció el miércoles, deja entrever que las FARC no contemplan de momento más liberaciones "a cuentagotas", sino que quieren concretar definitivamente el canje.
Durante la mediación que cumplió Hugo Chávez entre agosto y noviembre pasados, las FARC dijeron estar dispuestas a liberar a 40 rehenes –4 políticos, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, 3 estadounidenses y 33 militares y policías– por 500 guerrilleros presos.
Las FARC exigen como condición el despeje militar de una zona del suroeste del país por 45 días, pero el gobierno del presidente Álvaro Uribe lo descarta de plano. En vez, ofrece una "zona de encuentro" de hasta 150 km2 en la que las partes, desarmadas, hablen.
Mientras buena parte de los colombianos no comprende cuál es la diferencia o porqué no se llega a una posición intermedia, los familiares de quienes siguen en cautiverio caen en la desesperanza.
Tras las entregas de la víspera, las FARC y el Gobierno volvieron a poner las cartas sobre la mesa. El grupo rebelde insiste en el despeje y la administración Uribe dice "No".
Y mientras el país sigue atento a una probable liberación de los 40 rehenes, nada se dice de los otros 700 secuestrados por las FARC. Ellos tendrán que pagar dinero para volver a sus hogares.
Ingrid es el principal botín
Tres estadounidenses, tres políticos y, sobre todo, Ingrid Betancourt, además de 33 policías y militares, es el "botín" que aún tiene la guerrilla colombiana de las FARC, tras la liberación el miércoles de cuatro ex congresistas.
Su suerte está en el limbo, a tenor de las declaraciones reiteradas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y de las del Gobierno colombiano.
Pese a las noticias sobre el precario estado de salud de la ex candidata presidencial, nada indica hasta el momento una próxima liberación.
En una opinión ampliamente compartida, el ex congresista Luis E. Pérez, liberado el miércoles junto a sus colegas Gloria Polanco, Jorge Géchem y Orlando Beltrán, decía ayer que "Ingrid, para las FARC, es el botín de oro en este desgraciado proceso".
Después de seis años de secuestro, Betancourt, su familia y gobiernos de todo el mundo exigen a las FARC su liberación y la de todos los que siguen cautivos, un número que, además de los 40 "canjeables", suma al menos 700, según el gobierno de Álvaro Uribe.
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