CANDIDATOS.
Zapatero, Rajoy y el carisma
Myrna Saavedra
Con motivo de la elección del nuevo presidente de Gobierno español, he escuchado varios discursos, tanto de Zapatero, candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y actual presidente de Gobierno, como de Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular (PP).
Pienso que la política europea es muy diferente a la del tercer mundo, y que un hombre puede ser muy instruido; preparado en las mejores universidades de su país o extranjeras; pero si no tiene ese "algo", esa "magia" que embruja a las personas y que llamamos carisma, no llegará ni a la esquina de su casa. Uno de estos candidatos es Rajoy, que sin darse cuenta pone una enorme barrera entre él y el público al cual se dirige.
Se le escucha prepotente, soberbio; su rostro adusto se endurece más porque no conoce la espontaneidad, porque no la siente, porque no vive en él; pues no nace en lo más profundo de sus entrañas. Y, para colmo de males, saca de la lista de políticos allegados al Partido Popular, a Ruiz Gallardón, actual alcalde de Madrid, fiel al PP durante 30 largos años, hombre con futuro y conocimiento; cosa que cayó mal a los presentes y a los televidentes.
Lo mismo hizo con Esperanza Aguirre, actual presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. Realmente, poco conozco de la señora Aguirre; la que me parece poco fiable por su sonrisa siempre forzada y sus ojos tan pequeñitos.
Ese anuncio salido de la propia boca de Rajoy, en un acto público, remeció a Alberto Ruiz Gallardón, quien herido como político y ser humano, en lo más profundo de su ser, ¿y por qué no? en sus propios intereses de vista al futuro, no pudo evitar que las lágrimas asomaran a sus ojos y corrieran por sus mejillas, frente al público allí presente. Lo dejó hecho polvo, públicamente roto.
Parece que a Rajoy se le ha olvidado que fue puesto "de a dedo" frente al PP por José María Aznar.
El candidato del Partido Popular ha hecho la campaña de una forma agresiva e insultante; ensañándose con sus opositores (como lo hace siempre), culpándolos de todos los males habidos y por haber: si una cigüeña dañó el campanario de la Giralda, si ha nevado tanto que no pueden usarse las pistas de Sierra Nevada, etc. Todo de una forma descortés e hiriente que yo llamaría "desesperada", sin pensar que lo cortés no quita lo valiente. Ese comportamiento puede deberse a que es su última oportunidad de llegar a La Moncloa.
Detrás de todo esto, palpo una gran inseguridad, creo que aún no ha asimilado, ni superado el golpe recibido en las urnas en 2004.
Zapatero ha seguido estos cuatro años con la misma llaneza que lo llevó a La Moncloa; y en su campaña para reelegirse sigue como siempre, accesible, gentil, cercano; con ese rostro del que emana siempre una cálida sonrisa; lleno de positivismo hacia todo y hacia todos; y con más razón, hacia las multitudes que en las pasadas elecciones le dieron el triunfo. Zapatero es un hombre de mucho temple.
José Luis Rodríguez Zapatero, este abogado de Castilla y León, de Valladolid, no llega a improperios, no es su condición. Gane o pierda, siempre será él. Por lo expuesto, ¡apuesto por Zapatero, un hombre con carisma!
La autora es jubilada panameña
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