RUSIA.
Tensión con Occidente marcará elecciones
Una economía robusta y los conflictos internos controlados heredará el nuevo presidente.
MOSCÚ, Rusia/EFE
Rusia celebra el próximo día 2 de marzo sus cuartas elecciones presidenciales con una economía robusta y sus conflictos internos controlados, pero con retrocesos en su desarrollo democrático y unas tirantes relaciones con Occidente.
Ese es el legado que recibirá el nuevo presidente de Rusia, que de confirmarse los resultados de las encuestas será Dmitri Medvedev, el candidato al que respalda el jefe saliente del Kremlin, Vladimir Putin.
La riqueza de Rusia en hidrocarburos ha obrado milagros en los los ocho años de mandato de Putin: la coyuntura favorable en el mercado mundial de crudo ha inundado de petrodólares el país, que cuenta ya con unas reservas de divisas que bordean los 500 mil millones de dólares y son las terceras del mundo.
El país, con una media anual de crecimiento del 7%, ya no solo canaliza un importante flujo de inversiones extranjeras, sino que sus compañías, especialmente del sector energético, intentan abrirse paso en otros mercados mediante la compra de activos en ámbitos clave.
Si bien los índices macroeconómicos no han tenido una correlación directa con el nivel de vida de la población, la pobreza disminuye y los tiempos en que los salarios y pensiones se pagaban con retrasos de meses han quedado en el pasado.
Rusia tuvo un nacimiento del siglo doloroso: el país acababa de tocar fondo en la crisis financiera de 1998, que llevó a la suspensión de pagos internacionales, y el Ejército intentaba recuperar Chechenia en la segunda edición de una de las guerras modernas más encarnizadas.
El nuevo presidente del país encontrará una Chechenia prácticamente apaciguada y si bien el Cáucaso Norte continúa siendo motivo de preocupación, la región ya no representa una amenaza inmediata para la integridad territorial del país.
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