INEFICIENCIA.
Una educación golpeada
Carlos Pérez Martínez
En los últimos dos años, hemos tenido un alto porcentaje de fracasos escolares, tanto en la educación básica general, como en la media y pre media. Estos mismos fracasos se reflejan en las pruebas de admisión para optar una carrera en la Universidad de Panamá.
Por otro lado, los líderes de los sectores educativos reclaman aumentos salariales que, de hecho, son muy necesarios, pues la labor del educador no termina en el aula de clases; sin embargo, ni los líderes gremiales del sector educativo, ni los ministros que han marchado por el digno Ministerio de Educación han logrado restar el alto porcentaje de fracasos en nuestros discentes.
Como si fuera poco, solamente escuchamos noticias de fraudes de miles de balboas (dólares), y todavía no vemos ni la actuación, ni el liderazgo de quienes tienen que ver con la educación en Panamá.
La deserción escolar sigue siendo un problema para nuestros niños y niñas, al igual que lo es la desintegración familiar que día a día crece más que los impuestos que pagamos al Estado. También se da el caso de las familias que no están desintegradas, pero que ven crecer sus necesidades económicas y, por eso, tanto el padre como la madre trabajan, y dejan a sus hijos (as) solos a merced de la internet, la televisión, la radio, etc.
En resumen, la educación en Panamá está recibiendo golpes desde varios flancos, lo que lleva al fracaso a nuestros discentes.
Ahora es cuando, tanto los gerentes educativos como los ejecutores de la educación (llámense directores, maestros, supervisores y administrativos), debemos dejar de lado el ego, la avaricia, el hurto y todas las malas prácticas que nos afectan, para ser verdaderos panameños (as), por amor a Dios, a la patria, y a nuestros niños.
¡Basta del desenfreno!
El autor es ciudadano panameño
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