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Panamá, jueves 21 de febrero de 2008
 

RELACIÓN DE TRABAJO.

El ‘solidarismo’, la experiencia de Costa Rica

Johnny Sáurez S.

El solidarismo como su denominación lo indica, es una filosofía que desarrolla una relación obrero–patronal de concordia, de entendimiento y respeto mutuo, en beneficio del trabajador, del empresario y de la empresa como entidad y fuente creadora de riqueza para la sociedad.

Este entendimiento entre patronos y obreros, entre Estado y servidores, es una experiencia costarricense que nace en los años 40 del siglo pasado, luego de las reformas sociales que se introdujeron por aquellos días. Su creador es el abogado y economista Alberto Martén Chavarría, quien toma de la doctrina social de la Iglesia, el principio de la solidaridad que debe guiar la relación entre los seres humanos y lo pone en medio del trabajador y el empresario, para hacer de la empresa una fuente de fraternidad y de bienestar para todos.

El solidarismo en sus principios, democratiza el capital, fomenta los niveles de producción y productividad y tiene como uno de sus fines satisfacer las necesidades de los trabajadores y de los patronos, para que en forma conjunta, se logre mejorar las condiciones socioeconómicas de los involucrados y del país como un todo, en armonía, evitando así la innecesaria lucha de clases.

Estos organismos obrero–patronales, a lo interno de las empresas o de las entidades estatales del gobierno central o de las instituciones autónomas, administran pequeños capitales que ayudan a solventar de una manera oportuna y expedita, las necesidades económicas de sus miembros, por medio de préstamos, de descuentos en cadenas comerciales y cada fin de año, con el reparto de los dividendos generados por las actividades financieras que a lo interno del grupo realizan en pequeña escala.

Las asociaciones solidaristas en Costa Rica ya suman más de dos mil. Sus recursos provienen del ahorro mensual de los trabajadores, que oscila entre un 3% y un 5% de sus salarios y un aporte de la empresa, que no es una regalía de ésta, sino un adelanto de la cesantía, cuyo monto es pactado entre ambas partes.

En conjunto, esta bolsa de capital genera réditos que se le entregan al trabajador anualmente y el capital que éste ha acumulado, se le devuelve una vez que cesa su relación laboral, por despido, jubilación, incapacidad u otro.

Para el caso costarricense, el solidarismo ha sido una de las fuentes generadoras de la paz social de que ha gozado su población por décadas, ha generado estabilidad, entendimiento, sentido de pertenencia, confianza y respeto por la empresa y lo más importante, quizá, es que el solidarismo no tiene banderas políticas, religiosas, partidistas o ideológicas, en cambio sí impulsa a sus agremiados a fortalecer los principios del diálogo y la democracia.

El árbol solidarista echó raíces, creció y lo sigue haciendo en Costa Rica. Hoy día esta probada relación obrero patronal ha traspasado fronteras y se ha instalado en Honduras, El Salvador, Guatemala, Venezuela y Colombia.

El autor es ministro consejero de la Embajada de Costa Rica
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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