LA 5 DE MAYO. VIVENCIAS DE UN SITIO HISTÓRICO.
Los nuevos dueños de la plaza
Ngöbe buglés, kunas y emberás cuentan sus aventuras en el primer sitio de la ciudad que conocieron.
Sociólogos aseguran que los indígenas tienen un sentido de pertenencia que los hace agruparse.
| LA PRENSA |
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| SITIO DE TRÁFICO. El movimiento en la Plaza 5 de Mayo es constante. Miles de personas atraviesan cada día sus calles para abordar un bus, acortar distancias o simplemente recorrer la Avenida Central. 986699 |
Edgar Enrique Figueroa
efigueroa@prensa.com
¿Quién no ha oído hablar alguna vez de la Plaza 5 de Mayo? El centro de convergencia de políticos, grupos estudiantiles, buhoneros, turistas, raspaderos, fotógrafos a la espera de vender una imagen instantánea y también de una minoría importante: sus verdaderos dueños.
Esta última definición encierra a indígenas kunas, ngöbe buglés, y uno que otro emberá. Son ellos quienes a diario y cuando se lanzan a la aventura de "conquistar la ciudad", hacen de este sitio su segundo hogar, y casi se lo han tomado en su totalidad.
Eran las 4:00 p.m. La tarde era radiante y el naranja hacía resplandecer el panorama. Allí, recostada cerca de las escaleras frontales, estaba Onegi López, una mujer kuna de 27 años y madre de un niño.
Contó sin reparo que la Plaza 5 de Mayo fue el primer lugar que pisó cuando llegó a la ciudad de Panamá. "Desde que tenía 15 años mi papá me traía aquí con mis hermanos y nos reunía con otras familias que venían de la comarca. Para mí era un lugar bonito, y lo sigue siendo".
No muy lejos de López estaba Onemesio Tenorio, también kuna, en compañía de otros amigos. Llegó a la plaza hace 45 años y conserva recuerdos gratos de ese sitio. "Este lugar ha cambiado mucho... ahora está más arreglado, pero más sucio que antes", expresó disgustado ante la mala costumbre de algunos de arrojar basura en los alrededores.
TODA UNA VIDA
Lina Flaco, de 36 años, es emberá y hace 16 años abandonó la comarca para probar suerte en la capital. "Fue allí, en la 5 de Mayo, donde la encontré", dijo ella. Y es que Flaco conoció al amor de su vida.
"Todos los domingos me reunía con mis amigas luego de salir del trabajo (casa de familia) hasta que entablé conversaciones con un australiano; no le entendía nada, pero así nos conocimos".
El extranjero se llevó a Flaco para Australia, donde tuvieron un hijo. El apego a su patria la hizo volver, justo cuando el niño cumplió dos años. El día que conversamos con ella estaba en la plaza concentrada en el horizonte, tal vez esperando la vuelta del amor.
Asimismo Nemesio Argote, ngöbe buglé, es otro que disfruta venir con su novia a conversar todos los fines de semana por la tarde. "Allí nos conocimos", dijo Argote, al tiempo que cerró con una frase que da cuenta de su sentimiento: "ojalá esta fuente se mantenga aquí, porque es muy romántica".
¿Y por qué los indígenas eligen la plaza?
La explicación de la socióloga Emma Mendoza es que en casi toda Latinoamérica, estos grupos tienen inclinación hacia la vida colectiva, por lo que buscan estos sitios para reunirse.
"Ellos necesitan mantener una convivencia grupal, que les dé sentido de pertenencia social, étnica y cultural", dijo Mendoza.
El departamento de Ornato y Medio Ambiente del Municipio de Panamá informó que 650 mil dólares es la suma total para el mantenimiento de los 65 parques, lo que incluye las plazas del distrito capital. La última remodelación que se le hizo a la Plaza 5 de Mayo fue en el año 2001.
Un enorme incendio dio origen a su nombre
La Plaza 5 de Mayo, durante la época republicana, fue el centro de abordaje del ferrocarril transístmico. Allí se realizaron importantes concentraciones y pese a los cambios que ha sufrido por la creación de nuevas calles e inmuebles, sigue siendo un lugar propio para encuentros y reuniones.
Fue el incidente del polvorín el que dio origen a su nombre. El martes 5 de mayo de 1914, a las 3:15 a.m., explotó una fábrica y depósito de armamentos que pertenecía a la Policía Nacional de Panamá. Estaba situado en los terrenos de la finca Santa Isabel, propiedad de la familia Duque, en las cercanías del actual Hospital Santa Fe y del periódico La Estrella de Panamá. Varios camisas roja murieron. El 5 de mayo de 1916, siendo presidente de la República Belisario Porras, inauguró un monumento de mármol en el lugar que desde entonces se conoce como la Plaza 5 de Mayo. Todo en recuerdo de aquellos héroes que perdieron la vida por tratar de salvar otras.
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