Hoy el Gobierno divulgará el texto final de una nueva ley migratoria que pretende ordenar el ingreso y la residencia de los extranjeros en Panamá. Asimismo, la normativa persigue dotar a la nueva autoridad de las herramientas legales para un eficaz control de los inmigrantes y reformular las bases para el otorgamiento de visas y demás aspectos migratorios que no se regulaban de forma integral desde 1960.
Cuando el país goza de una merecida popularidad como destino para segundas residencias de forasteros, es conveniente que este conjunto de normas sea lo suficientemente riguroso para filtrar a los visitantes indeseados, al tiempo que permita y facilite la movilización de capital humano atraído por intereses legítimos, en busca de los beneficios sociales y económicos que ofrece el Istmo.
Más allá de una injustificada xenofobia, la regulación debe velar por adecuados y certeros principios generales que no permitan que la discrecionalidad mal utilizada dé cabida al tráfico humano que tanto daño le ha hecho a la imagen y reputación de Panamá. |