PERFILES ‘ACOMODADOS’.
‘Marketing’ electoral
984402Carlos M. Arango Jr.
A principios de la década de 1960 estudiaba en una compañía de seguros en ciudad de México, cuando cayó en mis manos un libro de Vance Packard titulado Las Formas Ocultas de la Propaganda. Originalmente el título en inglés es The Hidden Persuaders.
En aquellos tiempos, según el autor, se comenzaba a usar en el marketing comercial las investigaciones profundas, llegando al subconsciente de las masas de consumidores para conocer los deseos, las necesidades, motivaciones, preferencias e inclinaciones de los compradores potenciales. El objetivo era construir símbolos e imágenes con los cuales presentarían las campañas publicitarias para manipular a los consumidores, llegando así a violar su libertad de escoger, quebrando su voluntad, para comercializar los productos con un tremendo éxito. Me impresioné, porque me pareció una inmoralidad jugar con las personas con fines económicos, lo que ha terminado resultando en un consumismo desenfrenado.
Pero mi asombro llegó a su máxima expresión cuando el referido autor explicó que dichas estrategias comenzaban a usarse con fines electorales para llegar al poder político mediante la construcción de imágenes artificiales de los candidatos con el propósito de adecuarlos a las necesidades, anhelos y aspiraciones de las masas de votantes. Eso me dejó estupefacto. Si en ese entonces se trabajaba en la manipulación de los electores, imaginemos cómo será hoy día con los adelantos en el conocimiento de la conducta humana.
No me consta que nuestros estrategas políticos estén haciendo lo mismo en Panamá, porque no he participado en ninguna campaña electoral y mucho menos he trabajado en el núcleo íntimo de los estrategas electorales. No obstante, la observación de las campañas políticas, con la venta de candidatos, y los resultados de los gobiernos electos, me dice que algo de eso se está dando aquí.
En años recientes han aparecido candidatos con características y perfiles ideales para asumir el gobierno del país. Al resultar electos y luego en el desempeño de sus funciones de gobierno, resulta que no tienen las características ni el perfil ideal que con una inversión publicitaria enorme se pregonó hasta la saturación durante el periodo electoral.
Comentamos esta estrategia de marketing electoral porque estamos en los inicios de la próxima campaña y no demorarán las presentaciones de los perfiles acomodados de los candidatos para crear una imagen maquillada que sea atractiva a los electores, según sus motivaciones. Saldrán los eslóganes creativos de acuerdo a la imagen requerida y se presentarán los programas de gobierno, a los que ahora les llaman "propuestas", las que no son más que letra muerta sobre el papel, que servirán solamente para justificar un marketing electoral manipulador.
Lo peligroso de estas campañas engañosas es que son costosísimas. Ningún candidato a puesto de elección, ni los donantes que los apoyarán van a invertir en una candidatura por un sincero y desprendido sentimiento patriótico. Después de la campaña y en función de gobierno, vienen todas las maquinaciones para recuperar la inversión con su correspondiente utilidad, aprovechando cada coyuntura u oportunidad para preguntarse, ¿y para mí, qué hay? Inmediatamente comienza el cabildeo para cerrar el negocio, contrato o licitación con el consabido salpique a quien sea necesario.
Los gobiernos comienzan con cantos de sirena en honor a la transparencia, la que se va disipando en el camino de los meses de gestión, convirtiéndose en el arrebato de la Operación Hidalgo al final de cada periodo.
¿Qué hacemos los electores, quienes tenemos el poder de escoger? Primero, tenemos que abrir bien los ojos para no dejarnos manipular, y, segundo, estar muy atentos e informados del pasado de estos candidatos maquillados por los manipuladores de imágenes, para comparar su desempeño y su persona real, con aquella que nos quieren vender.
Después de informarte, comparar, evaluar y reflexionar escoge el candidato que mejor le convenga al país, no de aquel que te promete un puesto, una botella o una prebenda. Eso no es hacer patria. Si no te sientes seguro, recuerda que no tienes obligación de escoger a un candidato. El voto en blanco también es una escogencia y es una respuesta contundente a los manipuladores de imágenes.
Si actúas con una conciencia enfocada en el interés nacional, los partidos políticos tendrán más cuidado al escoger candidatos para que sean gobernantes concentrados en servir a los electores y no de personas interesadas en servirse de la población necesitada, acumulando fortunas como rédito a las inversiones propias, de amigos, donantes y copartidarios.
A Panamá la enderezaremos todos o nos hundiremos juntos. Solo de ti dependerá la diferencia en las elecciones de 2009. Piénsalo y actúa.
El autor es ejecutivo retirado
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