ADIÓS A UN GURÚ. Maharishi Mahesh Yogi era considerado un líder espiritual.
‘Give peace a chance’
El gurú se destacó por introducir en Occidente las doctrinas de la meditación y el control mental.
El maharishi, un título que en lengua hindi significa gran vidente, conoció a los Beatles en 1968.
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| Inspiración. El hindú Maharishi Mahesh Yogi, que encaminó al grupo británico The Beatles hacia la meditación y las corrientes espirituales, falleció a los 91 años en la localidad holandesa de Vlodrop.983951 |
Daniel Domínguez Z.
ddominguez@prensa.com
Hay metas casi imposibles de cumplir y lamentablemente ni la meditación trascendental hindú, ejercida por millones de personas en los cuatro puntos cardinales, puede cambiar esa verdad dura como un puño de acero.
Propagar la paz mundial y luchar por la erradicación de la pobreza fueron el norte que intentó poner en práctica Maharishi Mahesh Yogi, un líder espiritual muerto la semana pasada a los 91 años, y que de acuerdo con las agencias de noticias internacionales convirtió su movimiento en un millonario imperio global.
Su cuerpo fue incinerado esta semana cerca de la ciudad norteña de Allahabad (India), donde confluyen ríos sagrados como el Ganges y el Yamuna.
En una sociedad donde las estrellas de la música y el cine son una especie de extraña monarquía moderna, que recibas el apoyo de los integrantes de la agrupación The Beatles y de personalidades como Mike Love de los Beach Boys, la actriz Mia Farrow y del actor y director Clint Eastwood, es un poderoso espaldarazo que hace que la propagación de cualquier idea sea una tarea mucho más fácil de alcanzar.
Los cuatro genios de Liverpool ya habían dejado esa pinta de inglesitos con la que iniciaron su andar rítmico por el planeta, para cuando asistieron en el mes de febrero de 1968 a una charla sobre iluminación a cargo del Maharishi Mahesh Yogi.
Para entonces ya les gustaba eso de andar con largas melenas y experimentar con drogas que los llevaban a la iluminación interna a una velocidad mayor que si lo hicieran únicamente con las bondades del yoga, esa relajante técnica de sentarse por unos minutos, con los ojos cerrados, y transportarse a otros planos ajenos de esta bulliciosa realidad panameña de tranques, protestas y violencia en las calles de la ciudad.
Aunque aquel encuentro de The Beatles, ocurrido en Rishikesh (India), dio como resultado dos meses de clases y algunos temas de un disco titulado White Album, la relación a mediano plazo de la banda con Mahesh Yogi fue por lo menos contradictoria.
Dentro de las leyendas urbanas que se manejan, se dice que Ringo Starr rompió palitos con las mencionadas enseñanzas porque le gustaba más comer carne en cantidades considerables que andar tragando solo vegetales por el resto de su existencia.
También se dice que a John Lennon le disgustó que su maestro estuviera esforzándose para que una de las acompañantes del cantante abrazara el movimiento que impulsaba Maharishi Mahesh Yogi, que se interesó por estudiar la meditación cuando comenzó sus enseñanzas en psiquiatría. Tiempo después, George Harrison y Paul McCartney se encargarían de negar esa incómoda anécdota.
Lo cierto es que la canción de Lennon, "Sexy Sadie", que aparece en el citado Álbum Blanco y que parece que se iba a llamar "Maharishi", dice: "¿Qué has hecho? Nos has dejado a todos en ridículo".
¿El movimiento de Maharishi Mahesh Yogi hubiera tenido tanto impacto, y de forma tan rápida en todo el Occidente, de no haber conocido a Lennon, McCartney, Harrison y Starr? Nadie lo sabrá.
Los jóvenes rebeldes de la contracultura
En la década de 1950, el ideal de muchos pequeños burgueses occidentales era tener una cuenta bancaria respetable, una casa en un barrio de clase media y una esposa guapa que les cocinara.
A finales de los años sesenta, cuando los Beatles conocieron a Maharishi, el mundo era otro, como dijo Bob Dylan. El asesinato de los hermanos Kennedy y de Martin Luther King, la guerra de Vietnam, la destrucción de la selva amazónica y que un día EU y la Unión Soviética se despedazaran, llevó a que la generación hippie –a la que pertenecieron los de Liverpool– prefiriera dejarse la barba larga y el pelo hasta el hombro, y que las mujeres escogieran usar minifalda y quemar sus sostenes.
Eran jóvenes deseosos de provocar un cambio social de envergadura y veían con ilusión culturas que no entraban bajo el influjo del consumismo salvaje, y si estaban lejos de los tentáculos de las naciones industriales, mejor. Por eso renegaban de una vida estructurada y preferían soñar con la paz, secundados por canciones, sexo, marihuana y poesía.
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