CANDIDATURAS POLÍTICAS.
El surgimiento de un liderazgo unificador
Hermes A. Ortega B.
Tres excelentes personas se han postulado para las primarias que el Partido Panameñista celebrará el 6 de julio. El activismo que esta competencia democrática ha generado demuestra que una verdadera democracia trae frutos positivos, ya que hemos visto con satisfacción cómo aumentan los adherentes del partido, debido a la actividad política de los candidatos que buscan sumar nuevos seguidores para fortalecer sus posibilidades electorales.
Sin duda el panameñismo vuelve a lucir como una alternativa para los sectores populares, todos los discursos de los candidatos apuntan contra la inflación y la inseguridad. El principal partido de la oposición asume el rol que le corresponde, a pesar de los esfuerzos que hace el PRD, para frenarnos y dividirnos. Es innegable que todos los sectores de la sociedad ven con expectativa lo que sucede en nuestras filas; nuestro activismo político se proyecta con fuerza en la vida nacional.
Como dije, tenemos tres buenos candidatos. Sin embargo, es obvio que se destaca el empuje que viene demostrando uno de ellos en particular, Alberto Vallarino. Desde antes que oficializara su candidatura el 7 de enero pasado, comenzaron los movimientos espontáneos de dirigentes y personalidades del Partido Panameñista que le ofrecían su apoyo al considerarlo la mejor figura para el partido y para la oposición; no faltan tampoco, los ataques de las personas que ven en él un peligro para sus aspiraciones.
Lanzada la candidatura, hasta en el PRD podemos ver los efectos de su paso arrollador. Más de dos veces ha aparecido Balbina Herrera, en una tarima, con Pérez–Balladares, lo que demuestra que buscan unificar sus fuerzas, porque hay ahora un contendor peligroso.
La fortaleza de Alberto es tal que ha logrado colocar en un solo evento a candidatos de un mismo circuito electoral. Ha sabido captar el apoyo de todos los sectores a lo interno del partido, incluso de aquellos que le adversaron en la campaña interna de 1999. En otras palabras, Alberto Vallarino está unificando al Partido Panameñista. En su discurso no hay ofensas para sus copartidarios, sean estos candidatos o no; su compromiso con la unidad es tan fuerte que no dudó en rechazar los ataques anónimos que se hacían en contra del candidato Juan Carlos Varela, presidente del partido.
Sus críticas a la inacción y falta de decisión que caracterizan al actual gobierno levantan vítores y aplausos, porque sabe denunciar, de manera seria y contundente, los desaciertos que esta administración comete. Ha sabido desenmascarar la publicidad engañosa que utiliza el gobierno, para tratar de vendernos un país diferente al que vivimos la mayoría de los panameños.
Resumiendo, hasta hace poco eran muchos los que dentro y fuera del partido nos percibían como un colectivo que sufría una severa crisis de liderazgo. Hoy la realidad es otra, desde esa fiesta inolvidable que vivimos el pasado 7 de enero, cuando más de 20 mil personas se congregaron en la 24 de Diciembre para manifestarle su apoyo a un candidato sólido, con prestigio y cuya historia lo retrata como un trabajador incansable, preparado y disciplinado para alcanzar las metas que se ha trazado y como un hombre con el carácter necesario para enfrentar y superar los retos que la vida le depara.
Históricamente los fuerzas democráticas han enfrentado dificultades para lograr alianzas políticas para las elecciones generales. Sin embargo, otra realidad histórica es el surgimiento de líderes que los han llevado a superar sus naturales diferencias y que los han encaminado hacia categóricas victorias electorales. El 2009 no será diferente, de hecho ya muchos sentimos que ha surgido el liderazgo que unificará a los panameñistas y a la oposición; sin dudas Alberto Vallarino encarna el surgimiento de ese liderazgo unificador.
El autor es abogado y miembro del Partido Panameñista
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