Absolutamente nada justifica la violencia con la que
el Suntracs se tomó ayer las calles de Panamá. Con una dirigencia que no se ha renovado en casi dos décadas, y que evidentemente no ha evolucionado en sus mecanismos de protesta, intentan disfrazar sus actos vandálicos y delictivos bajo el derecho a manifestarse que tienen todos los ciudadanos.
Pero ningún derecho puede transgredir el derecho de terceros, y es intolerable el abuso que se ha cometido contra el pueblo panameño por parte de estos mal llamados sindicalistas. La violencia trae violencia, y los responsables de todas las consecuencias negativas –incluyendo víctimas, heridos, destrozos a bienes públicos y privados, y perjuicios económicos– son los dirigentes que se valen de excusas baladíes para azuzar a los obreros.
Los cabecillas del movimiento –que se creen que están por encima de la ley– incluso se han atrevido a llamar a la rebeldía violenta. No cabe duda de que este grupo no persigue una causa social, sino desestabilizar el país. |