TRÓPICO. LUZ ROJA PARA LOS MANGLARES.
Bosques salados
El establecimiento masivo de granjas dedicadas a la cría del camarón es su principal amenaza.
| EFE/Thais Llorca |
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| Indonesios plantan manglares en la costa de Ulee Lheu.981778 |
Juan Carlos Ruiz/
EFE Reportajes
Tailandia ha perdido en los últimos 20 años más del 67% de sus manglares, y Honduras un 50%. Una vez destruidos los manglares, las áreas de la costa quedan expuestas a devastadores frentes tormentosos que han producido la pérdida de miles de vidas humanas en países como India o Bangladesh.
Los bosques de manglar son los más singulares del mundo. Las raíces aéreas de sus árboles surgen de las aguas saladas en costas, estuarios y deltas de las zonas ecuatoriales y tropicales. Con cada pleamar las copas de los árboles apenas se asoman al agua, y durante la bajamar son visibles sus raíces respiratorias, que captan el oxígeno y lo transmiten a sus raíces enterradas. Esta extraordinaria adaptación les permite sobrevivir en un suelo sin oxígeno y con altas concentraciones salinas.
Sin embargo, este singular bosque único, que alberga una increíble biodiversidad y es el sustento de las poblaciones costeras de buena parte de Centroamérica y Asia, está en grave peligro de desaparecer.
El motivo principal de este importante problema se encuentra en el establecimiento masivo en zonas pobladas de manglar, de granjas dedicadas a la cría del camarón sin olvidar la extracción indiscriminada de maderas preciosas.
Los datos facilitados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) así lo revelan. En los últimos 50 años, los bosques de manglar se han reducido a casi la mitad de su extensión mundial.
De esta forma, en la actualidad se calcula que la extensión total de los bosques costeros es inferior a 15 millones de hectáreas, con un ritmo de destrucción del 1.7% anual. Los datos trasladados a los países con mayor producción de langostino, dan idea con mayor crudeza de la gravedad del problema.
Según la FAO, Tailandia, que es el mayor productor de camarón del mundo, ha perdido en los últimos 20 años más del 67% de sus manglares; Ecuador, 20%; Honduras, 50% y en países como India y Bangladesh, la acuicultura del langostino y sus nefastos resultados han forzado a grandes migraciones de población con el consiguiente empobrecimiento de la zona. La tala de extensas áreas de manglar para instalar las piscinas destinadas a la cría del camarón, es el principal impacto ambiental de esta floreciente industria.
La elevada extracción de agua dulce, necesaria para el cultivo del camarón, junto con el empleo de especies foráneas e, incluso, tratadas genéticamente terminarán por destruir las propias infraestructuras de la industria camaronera, que tendrá que abandonar el lugar para buscar otro emplazamiento que le permita seguir con el negocio.
Una vez destruidos los manglares y otros ecosistemas costeros, las áreas de la costa se vuelven inestables: las comunidades costeras quedan expuestas a devastadores frentes tormentosos que han producido la pérdida de miles de vidas humanas, en países como India y Bangladesh.
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