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Panamá, lunes 11 de febrero de 2008
 

MÉXICO.

El narcotráfico intenta corromper al ejército

982164Lizbeth Díaz

Los poderosos carteles mexicanos de la droga están tratando de corromper al ejército en medio de la guerra que los enfrenta cerca de la frontera con Estados Unidos, algo que podría arruinar la ofensiva del presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico. Los militares, desde generales hasta soldados rasos, aseguran que les han ofrecido cientos de miles de dólares para hacer la vista gorda al paso de los cargamentos o a los operativos antidrogas en el estado de Baja California, en donde se ha registrado un surgimiento de la violencia este año.

"Estos grupos se acercan a tratar de negociar, de pasarnos a su lado, para tratar de dividirnos", dijo a periodistas el general Sergio Aponte, uno de los líderes del operativo militar en el estado, donde se ubica la violenta ciudad de Tijuana. Desde finales de 1990, México ha sentenciado al menos a cinco generales del ejército por aceptar sobornos de los capos del narcotráfico, incluyendo a quien alguna vez fungió como el zar antidrogas, pero que luego se descubrió que estaba ligado al cartel de Juárez.

Pese a la historia, Calderón ha utilizado al ejército como su principal recurso en la cruzada por acabar con los carteles, e incluso envió 25 mil elementos a la batalla en una acción sin precedentes que comenzó poco después de asumir el cargo el 1 de diciembre de 2006. Pero la violencia no cesa. Más de 2 mil 500 personas murieron en 2007 y al menos 250 en lo que va del año en medio de la pugna de estas bandas –que trafican cocaína, marihuana y metanfetaminas– por el control de rutas hacia Estados Unidos.

Los militares normalmente tienen una mejor reputación que los miles de agentes policiales estatales y federales. Militares de alto rango incluso han tomado el control de fuerzas policiales estatales y municipales en Baja California para desenmascarar a jefes que pudieran estar trabajando para el principal cartel de la región, el de los Arellano Félix.

Los soldados en Tijuana, al sur de la estadounidense San Diego y uno de los cruces fronterizos hacia Estados Unidos más transitados, aseguran que han rechazado los sobornos, pero temen que el dinero del narco pueda seducir a otros. "No estamos acostumbrados a este tipo de contacto con civiles. El ejército siempre ha sido una institución muy cerrada y surgen riesgos al estar en Baja California, donde la corrupción es un gran problema", dijo a Reuters un capitán que pidió no ser identificado.

MONTONES DE DINERO

Las formas de soborno han variado. Ahora narcotraficantes ofrecen fajos de billetes en lugar de drogas, joyas o las prostitutas que usaban en el pasado para tentar a la policía y al ejército, dijeron soldados. A pesar de todo, analistas políticos creen que los militares están lejos de ser captados por la corrupción. "La única institución en Baja California que no es corrupta es el ejército, pero si llegara a ser corrompida, y ese riesgo existe, todo el proyecto de Calderón en materia de seguridad colapsaría", dijo Víctor Clark, un experto en drogas de la Universidad Estatal de San Diego, en California. Calderón espera que el ejército pueda controlar la violencia en medio de una guerra contra otros carteles desatada por el cartel del Pacífico, con sede en el estado de Sinaloa y liderado por Joaquín El Chapo Guzmán, considerado el hombre más buscado de México.

Pero el Presidente enfrenta críticas de organismos de derechos humanos dentro y fuera del país por denuncias de abusos por parte de soldados. Esta semana, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louis Arbour, dijo durante una visita al país que es peligroso mantener al ejército a largo plazo en tareas que corresponden a la policía, dado que los soldados están entrenados para utilizar una fuerza excesiva. "Esta llamada ‘guerra’ (contra los carteles) tiene que darse no en las calles, sino en los tribunales", dijo Arbour en conferencia de prensa el viernes. "El peligro (de seguir usando el ejército) es ver una escalada de operaciones violentas y una exposición de civiles inocentes a accidentes o bajas", advirtió.

Calderón dijo el miércoles que los soldados participarán cada vez menos en el combate al narcotráfico, pero no dijo cuándo finalizará. A veces los salarios son tan bajos que un puñado de dólares al mes bastan para corromper a un policía. "Estamos capturando a traficantes en posesión de radios de la policía, lo que muestra todos los signos de que están trabajando diariamente bajo protección policiaca", dijo un mayor del ejército que pidió no ser identificado.

Calderón elevó los salarios de las Fuerzas Armadas a poco de asumir el poder, pero es alto el número de deserciones. Muchos se pasan al bando contrario. Incluso un grupo de fuerzas especiales del ejército entrenadas en Estados Unidos formaron a fines de la década de 1990 el feroz grupo de sicarios Los Zetas, que trabaja para el cartel del Golfo.

REUTERS
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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