El gobierno parece más interesado en el proceso electoral interno de su partido, que en los problemas del país. Los cargos del colectivo en disputa suponen la sobrevivencia de algunas figuras, mientras que para otros es el trampolín que puede potenciar candidaturas de elección popular. Y mientras a lo interno ambicionan la permanencia, a lo externo hacen lo posible por mostrar una fingida faceta dinámica, de trabajo. Así, resulta una coincidencia muy conveniente reparar ahora calles y avenidas, cuando nadie se habían ocupado de ello.
Luego están la cinta costera y la autopista Panamá-Colón, a un costo cercano a los 400 millones de dólares –que deben ser entregadas justo antes de los comicios de mayo de 2009– y financiadas o garantizadas con dinero de los impuestos, pero que pueden convertirse en votos para el PRD.
Es burda la pretensión gubernamental de tratar de convencernos de su eficacia ahora, cuando necesita del voto de los ciudadanos, a quienes ha olvidado en los últimos tres años y medio. |