CONVICCIÓN DEMOCRÁTICA.
Los estudiantes venezolanos
I. Roberto Eisenmann, Jr.
En los tiempos de la Venezuela de la riqueza fácil, sin trabajo arduo, del clientelismo y corrupción de los políticos, un amigo me dijo una vez: "¿sabes cuál es el problema más grande de Venezuela?". Dime cuál es –le pregunté– a lo cual me contestó con tres palabras usadas por los venezolanos: ... "todo está chévere".
Esa Venezuela "chévere" fue la que entregó la democracia ejemplar que una vez fue, y la que dio pie al advenimiento de Chávez, el golpista autocrático que llega al poder ganando no una, sino múltiples elecciones seguidas… y entonces poco a poco fue usando la legalidad para ir apagando uno a uno los faroles de la fiesta democrática.
Los partidos tradicionales han casi desaparecido. Así se fue produciendo un nuevo movimiento de calle. Los "chévere" se pusieron las zapatillas y junto al pueblo iniciaron una oposición nueva. Unificaron tras un candidato en la última elección, e hicieron un papel respetable, aunque al fin perdedor. Chávez se envalentonó e hizo pasar otra Constitución aún más radical, que requirió referéndum; se corría a robo. Pero nació entonces algo aún más nuevo: cientos de miles de estudiantes de las universidades públicas y privadas salieron a la calle con una postura que era mucho más inteligente: frente a la posible abstención de los partidos gritaron "¡suicidas… hay que salir a votar y votar no!". Usaron todas las tácticas y estrategias de la no–violencia: asambleas, talleres, hojas, correos electrónicos, marchas, etc… y el mensaje fue originalísimo y claro: "no luchamos contra un hombre; luchamos por los derechos civiles y humanos de todos los hombres y mujeres de Venezuela". Además, fueron claros: "la lucha no es de un mes ni de un año; es larga y lo sabemos".
El 70% de los venezolanos apoyaba a sus jóvenes y el 2 de diciembre, en las oficinas del Consejo Nacional Electoral y con todas las actas en su poder, fueron factor determinante para que se respetara el resultado electoral. Ganó el no. El gobierno de Chávez aceptó, aún cuando manipuló los números para que no mostraran la diferencia abismal con que perdió; incluso, hubo muchos militares que votaron "no".
Fue el inicio de la construcción de una nueva Venezuela. ¿Cuándo se producirá?... quien sabe, pero es inevitable porque el arma eficaz de la determinación no–violenta de los estudiantes venezolanos así lo garantiza.
Allí, en esa juventud, lo "chévere" dio paso a la profunda convicción democrática y social… y a la lucha por construir una nueva Venezuela.
Tengo entre esa juventud venezolana a dos nietas de las cuales me siento muy, pero muy orgulloso. Acá, en su momento, conocieron una lucha exitosa y fueron raíz democrática … y allá será igual.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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