CUESTIONAMIENTOS.
Los cubanos alzan la voz
Mauricio Vicent
En Cuba hay diques que se empiezan a romper. Y quizás, el primero, el de exigir lo de uno, el de la palabra y el derecho al pataleo. Ya son varias las reuniones de dirigentes con colectivos de trabajadores que terminan en críticas abiertas y reto a la autoridad, algo difícil de imaginar hace tan solo un año.
El cuestionamiento al poder, aunque espontáneo y si se quiere hasta "naif", en clave cubana, ha tocado también a la cúpula del Partido Comunista: varios secretarios provinciales de la organización partidista encabezan la lista de los menos votados en sus territorios en las elecciones generales del 20 de enero.
A principios de año se celebró en el Teatro Nacional de La Habana una reunión multitudinaria con los trabajadores de Acorec, una de las empresas estatales que contrata personal cubano a compañías extranjeras. El objetivo del encuentro, presidido por la viceministra del Ministerio de Comercio Exterior, Nelly Cubillas, era explicar la resolución 277 del Ministerio de Finanzas y Precios, en virtud de la cual todos los trabajadores cubanos deberán pagar impuestos a partir de ahora sobre las "gratificaciones" en divisas que reciben de los empresarios extranjeros.
Tras la información de rigor, comenzó el infierno para los dirigentes. Los empleados pidieron la palabra: se levantó uno y dijo que pagar impuestos sí, pero entonces que el Estado les pague a ellos en divisas, y no en pesos cubanos, un porcentaje de lo que le cobra al extranjero; otro cuestionó la doble moral que supone que Acorec les haya hecho firmar un "código de ética" que prohíbe recibir regalos, y ahora de un plumazo se autoricen las ‘gratificaciones’; otro abogó porque el Estado permita la libre contratación con el extranjero… Cada intervención fue seguida de aplausos, y hasta de algún abucheo cuando intervenían los funcionarios.
Los toques de atención al poder tienen sus singularidades en Cuba. Pero son toques. Según resultados difundidos esta semana, en las últimas elecciones, en las que participó el 97% del electorado y todos los candidatos salieron elegidos diputados por más del 70 % de los votos, sucedió que los primeros secretarios del Partido Comunista en Santiago de Cuba, Holguín, Sancti Spíritus y la Isla de la Juventud fueron los candidatos menos votados en sus territorios.
Raúl Castro fue el más votado (con un 99.3%), por encima de su hermano Fidel (con un 98.2 %). Antes de la famosa reunión de Acorec, otros encuentros con taxistas del sector turístico acabaron también en plantes al darse a conocer que pasarían a depender del Ministerio de Transporte.
Y hay más: la protesta de los intelectuales, vía email, hace un año; programas humorísticos que cada vez cuelan más críticas, incluso en televisión; trabajadores y artistas que cada vez hablan más claramente y demandan cambios… Diques que se desbordan o se rompen.
El País de España
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