PINTADA DE VERDE
CARNAVALES. Llegaron las fiestas más importantes de los panameños y, según la mitología popular, nadie abrirá un diario estos días. Por el contrario, yo tengo el pálpito –como diría Gabo– de que los políticos que mantendrán sus campañas a ritmo de murga, no se desconectarán totalmente. Por eso, aprovecho para enviarles algunos mensajes con un toque ambientalista. En primer lugar, piensen bien antes de recibir apoyo económico de algunas empresas depredadoras del ambiente (cuidado con Richard Fifer, Marcel Sala-mín y su Grupo Petaquilla, que han demostrado ser expertos en prácticas clientelistas de viaja data). Una visita a Coclesito demuestra lo dicho.
El extreme makeover del pueblo y sus alrededores es bastante gráfico. La cosa es tan llamativa, que uno pensaría que contrataron al club de jardinería del Club Unión... bonito, muy bonito. Igual de impresionante es el albergue que hi-cieron para los maestros que, por supuesto, son hoy defensores a ultranza de la minera. Así anda nuestra educación, cuando es tan fácil la "compra" de quienes deberían enseñarles a nuestros chicos el espíritu crítico y la búsqueda de la verdad. Pero dejemos a Fi-fer que celebre su Carnaval penonomeño y pasemos a otros depredadores. Allí están esos proyectos inmobiliarios que pretenden hacer destruyendo los manglares de la bahía de Panamá.
Los manglares, señores políticos, son básicos para el ecosistema, para evitar inundaciones y para que la pesca siga siendo una actividad que no solo alimente a los pescadores artesanales, sino la importante actividad económica que es ahora. Me dicen que hay un precandidato presidencial involucrado en una de esas barriadas. Ojo, que si es verdad, la incoherencia de su discurso es más que evidente. Dice el diputado presidente de la Comisión de Ambiente, Milciades Concepción, que el tema de la protección del ambiente no es parte del discurso de los políticos panameños. Y es cierto... habrá que explicarles lo que es el calentamiento global y sus consecuencias. Estamos a la orden.
Lina Vega Abad
lina@prensa.com
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