UN TEMA DE SEGURIDAD TERRENAL.
Cambio climático y efecto en la salud
Eduardo A Reyes Vargas
Nuestras frecuentes lecturas en diferentes revistas y búsqueda de la información en las páginas dedicadas al cambio climático, en internet, y sus efectos sobre la salud elevan cada día mi preocupación como ciudadano y médico, a sabiendas de que si no se toman medidas correctivas a tiempo esta generación y las futuras estarán en riesgo de desaparecer prematuramente de este abusado planeta.
Las que se han tomado hasta ahora no garantizan la preservación de nuestras vidas.
Es evidente el incremento de enfermedades emergentes y remergentes, a lo largo de nuestra tierra americana y países hermanos de otros continentes. Como producto de este cambio climático aumentó la mortalidad –sobre todo la infantil–, la fiebre amarilla en Brasil, el dengue en toda América–llegando hasta Estados Unidos–, y se ha fortalecido el mosquito aedes por las transformaciones del ecosistema.
La destrucción del medio ambiente como consecuencia de políticas económicas y financieras no democráticas, pues favorecen a los menos y perjudican a las mayorías. Están dando ya claros y nefastos resultados de afectación a la salud. Agregándose a ello, equivocados estilos de vida.
La erosión de la tierra, pone en peligro la dotación de agua y alimentos, elementos básicos para una buena salud. Se plantea ya la escasez de los alimentos y el preciado líquido.
Un 70% de nuestro cuerpo está compuesto de líquidos. Por algo en la exploración espacial se anda buscando agua en Marte y en la Luna. Por algo será. Se constituye en tema de seguridad terrenal.
La contaminación ambiental incrementa los riegos de enfermedades y las muertes prematuras y es consecuencia de una industrialización mal entendida, así como de los mega proyectos con dudosos controles de calidad ambiental.
¿Qué hacemos en Panamá? Definitivamente nuestros grupos ecologistas y otros ciudadanos mantienen la vanguardia en la lucha de preservar ambientes sanos, pero los intereses económicos más poderosos debilitan esos esfuerzos y confunden a las poblaciones, a quienes les ofrecen mejores días, a corto plazo; pero dejándolas, a largo plazo, con una secuela de trastornos a la salud.
Recordemos que la salud es producto de un conglomerado de factores: genéticos, sociales, ambientales, estilos de vida, etc.
Nuestra sociedad debe velar por el presente y futuro, participando más en la lucha por la justicia ecológica y el derecho a la vida; exigiendo, como ciudadanos, que las instituciones gubernamentales de salud, ambientales y otras –como la Asamblea Nacional–, cumplan a cabalidad su misión en esos aspectos; debemos reclamar cuando percibamos que los directores y el resto de los funcionarios son influenciados por "doctrinas exóticas", como el neoliberalismo, y también cuando favorecen los dictámenes de las famosas IFIS (Instituciones Fomentadoras de Inseguridad y Sufrimiento, como las bautizó un amigo ya desaparecido).
El autor es médico
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