Análisis
Un reflejo de las relaciones de poder
Muchos países están disminuyendo su dependencia del dólar.
Las políticas fiscales y monetarias expansivas, ya mencionadas en el texto principal de este análisis, han inundado el planeta de dólares y las condiciones objetivas para el fin de la hegemonía del dólar están dadas. El exceso de dólares provoca su acusada depreciación, y esta es una de las razones de las fuertes presiones especulativas que elevan el precio del petróleo.
Por este motivo, muchos bancos centrales están incorporando euros, libras esterlinas, oro y francos suizos como parte de sus reservas.
Rusia, gran productor y exportador de petróleo, ha manifestado su intención de fundar una bolsa petrolera en donde el precio se fijaría en dólares, euros y rublos.
Los iraníes fundaron una bolsa petrolera en mayo de 2006, y fijan el precio en euros. Los noruegos ya han manifestado su interés de fundar una bolsa petrolera propia. Estas bolsas competirían con las bolsas de materias primas de Londres y Nueva York que fijan el precio en dólares.
También se está dando otro fenómeno. La capacidad del resto del mundo de financiar el déficit fiscal de los Estados Unidos, a través de las operaciones del mercado abierto, está llegando a sus límites.
Los chinos y los japoneses son los mayores poseedores de reservas en dólares, y a la vez grandes compradores de activos financieros en dólares podrían deshacerse de parte de los mismos si se desprecia a niveles que consideren no aceptables.
Frente a esta posible eventualidad, algunos políticos norteamericanos están planteando la posibilidad de volver a vincular el dólar al oro.
Algunos podrían afirmar que un fenómeno similar se dio en 1995. Pero en ese entonces no existía el euro, el peso de China no era muy grande y Rusia estaba en crisis. Ahora las relaciones de poder han cambiado y el mundo es otro.
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