CUARTO BATE
¡Pobre de la reserva moral!
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN.Me quitó el sombrero ante la monumental actuación que tuvo la olvidada novena de Bocas del Toro en el actual torneo de béisbol juvenil. Simplemente estos jóvenes, con un gran talento y corazón, se agigantaron y superaron muchas adversidades e injusticias para regresar a los primeros planos de la pelota juvenil, algo que no hacían desde hace 30 años. Tan lejos llegaron estos tortugueros en un torneo donde eran considerados la cenicienta, que se dieron el lujo de propinarle una paliza al virtual campeón nacional juvenil, la novena del Valle de la Luna.
Eso en cuanto a Bocas del Toro. Pero no puedo pasar por alto lo que presencié ayer en medio de un torneo donde juegan los niños, lo que se supone es la reserva moral de nuestro béisbol. Después de ver y registrar en esta columna una serie de discusiones por el trabajo arbitral en los partidos de la pelota juvenil y otros feos incidentes en los que peloteros y fanáticos se fueron a los golpes para manchar de negro a su majestad el béisbol, pensé que lo había visto todo esta temporada. Me cuesta creer el cuadro terrible que presencié ayer en el Felipe Motta tras el triunfo de Bethania, y por momentos pensé que lo mejor sería dejarlo atrás.
Me dije, no. Porque asumiría una posición de omisión como lo hicieron los árbitros que permitieron que su colega Jaime Cedeño entrara al terreno con un alto grado de alcohol en su sangre. Nada justifica la agresión que sufrió el auto de propiedad de la árbitro Miriam Marshall de parte de algunos desconocidos. Marshall actuó como árbitro jefe en el partido entre Bethania y Curundú, que ganaron los primeros 2-0, y terminó expulsando del partido a los dos pilotos.
Pero, así sea que la zona de strike que manejó no fuera del agrado de uno de los mánager involucrados, nada justifica esta airada reacción al final del juego, ni mucho menos el lenguaje obsceno con que -afirmó Marshall- fue tratada por parte de uno de los integrantes del cuerpo técnico de Curundú. Señores, esto es un juego y se gana y se pierde.
El autor es periodista
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