ITALIA.
Misión imposible para Marini y Berlusconi
Hanns–Jochen Kaffsack
Silvio Berlusconi perdió la batalla, al menos por el momento. El presidente italiano, Giorgio Napolitano, ignoró los golpes del líder opositor a las puertas del poder y cerró el camino a las elecciones inmediatas. La carrera por hacerse con el gobierno del ex primer ministro conservador fracasó ante un jefe de Estado que quiere darle otra oportunidad a su país: Italia debe volverse primero gobernable mediante una reforma de la ley electoral. Entonces, nuevas elecciones tras algunos meses pondrán fin a la crisis por la caída del Ejecutivo de Romano Prodi.
Sin embargo, Berlusconi respondió como suele ser habitual en él: todo eso es superfluo, porque de haber elecciones él obtendría una mayoría estable, así que hace falta votar ya. Dos hombres conocidos por su capacidad mediadora han buscado un camino para posponer los comicios, de los que saldrían de nuevo alianzas difíciles y mayorías poco claras que pueden paralizar al Gobierno debido a la división del mapa político italiano. Por eso, Napolitano depositó sobre los hombros del experimentado presidente del Senado, Franco Marini, la responsabilidad de un gobierno de transición que apruebe la reforma. La tarea que tiene frente a sí este político de 74 años –entrenado en arduas negociaciones ya desde sus años jóvenes como líder sindical – no es formar un "auténtico" gobierno, pero va más allá de simples consultas: necesita obtener apoyo para una reforma que pueda implementar luego un Ejecutivo encabezado por él.
"La misión imposible de Marini", titulaba ayer lacónicamente un caricaturista. "Una tarea desesperada", opinaba el Corriere della Sera.
¿Por qué es una misión imposible? Porque aunque hay pequeñas opiniones divergentes en la centro–derecha, el zar de los medios y millonario de 71 años se mantiene firme en su reclamo de "elecciones súbito (ya)". Y los aliados de Berlusconi de la Liga Norte, de Umberto Bossi, son claros en la elección de las palabras: "la misión nació muerta".
Pero Marini, un reservado y tenaz político de los Abruzos, no se echa para atrás. "Intentaré conseguir una amplia mayoría para la reforma de la ley electoral, pero la empresa solo puede llevarse a cabo si participa Berlusconi", afirmó. Y recordó a Il Cavaliere que también para él sería bueno –si regresa al poder – "gobernar sin incertidumbres".
La reforma incluirá una cláusula de porcentaje mínimo de votos para ingresar al Parlamento para evitar la oleada de agrupaciones pequeñas, y bonificará al partido más votado.
"Soy una persona seria", afirma Marini, y fue por eso que Napolitano lo eligió para podar la selva de partidos italiana. O al menos intentarlo. Y cuando el presidente del Senado dice que hará una reforma y luego habrá elecciones, "todos pueden estar seguros de que lo cumpliré", asegura.
Incluso ha propuesto ya una fecha para los comicios adelantados (la legislatura terminaba en 2011), tras la reforma: el 10 de junio. Eso sería solo dos meses después del día que quería Berlusconi para la votación. En cualquier caso, el líder opositor es el favorito para ganar, ya sea en abril o en junio.
DPA
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