INDIA.
La ‘reina’ gana poder y enemigos
Alistair Scrutton
Para una líder apodada la "reina intocable", quien gobierna uno de los estados más pobres de India, su fiesta de cumpleaños debía ser parecida a aquellas que se organizan para la realeza. Luciendo un collar de diamantes y pendientes que hacían juego, la ministra en jefe de Uttar Pradesh, Mayawati, recibía en la boca porciones de su torta de cumpleaños número 52, tanto de los asesores de su partido de más alta casta, como del jefe de policía del estado. "Esta es su revolución", dice el secretario de gabinete Shashank Shekhar Singh, cercano asesor. Desde que culminó un asombroso ascenso de maestra a gobernante "intocable" del estado más poblado de India, tras ganar por mayoría las elecciones del año pasado, Mayawati ha marcado su presencia en Uttar Pradesh y puede convertirse en la próxima primera ministra. Para sus partidarios, busca ayudar a millones de castas más bajas del país que se sienten al margen del auge económico, una nueva política obtuvo el apoyo de los partidos tradicionales y del actual Congreso. Sus críticos dicen que ella y el partido Bahujan Samaj están aprovechándose de los votos de la casta dalit para ganar poder, mientras desvían fondos estatales y pagan sus caprichos, desde mansiones a estatuas.
En su cumpleaños, los trabajadores de su partido adornaron Lucknow, la capital estatal, con cientos de luces y donaron miles de dólares, en el marco de una campaña de "apoyo financiero" para un evento que según se dijo canalizarían recursos para los pobres. A los representantes electos se les pidió que donaran unos 7 mil 500 dólares para las arcas del cumpleaños. Las autoridades tributarias le hicieron la vida más fácil declarando los "regalos" exentos de impuestos. "Mi cumpleaños es celebrado de un modo en el que no es el cumpleaños de ningún otro líder. La gente dona dinero en mi nombre", dijo Mayawati a India Today. Por toda la ciudad se escuchan CD de música que la elogian. "Vivirás miles de años y cada año debería tener 50 mil días", indicaba un cartel. Desde su victoria ella ha inaugurado uno de los mayores proyectos de autopistas de India, ha invertido millones en parques y estatuas que celebran su partido, ha publicado un tomo de su autobiografía y ejerció lo que los críticos califican como una "descarada" gobernación autoritaria. Algunos analistas creen que tiene el ímpetu político para ganar suficientes asientos en las posibles elecciones generales de 2009 para conservar el equilibrio de poder en cualquier parlamento indeciso. Mayawati cuenta con una ventaja. Uttar Pradesh, proporciona el mayor bloque de bancas del parlamento. La mayoría de los primeros ministros han salido de ese estado, que tiene 170 millones de habitantes.
Hasta ahora, acusaciones de malversación de fondos por millones de dólares han hecho poco por afectar su popularidad en el estado, ampliamente reconocido como uno de los más corruptos y anárquicos de India y donde los habitantes ganan la mitad del promedio nacional. Ella se ha enfrentado a investigaciones sobre su patrimonio personal, al igual que por un plan de construir un centro comercial junto al Taj Mahal. Ahora Mayawati construye un parque de 100 millones de dólares en Lucknow, en honor al fundador de su partido. El periódico Business Standard de India, citando funcionarios del Ministerio de Finanzas, dijo que sus ingresos bordearon los 15 millones de dólares en 2007, en base a los impuestos pagados, lo que la sitúa a la par con las más altas estrellas de Bollywood. "Ella se ha vuelto muy ambiciosa (...) borracha de poder", dijo Atul Chandra, el editor del Times de India en Uttar Pradesh. Con ocasión de su cumpleaños, un activista opositor se quemó a lo bonzo para protestar contra "la muerte de la democracia" en Uttar Pradesh, que los críticos ven como una señal de que sus políticas divisorias podrían provocar violencia. Su impulso político contrasta con el de Sonia Gandhi, cuyo partido del Congreso ha sufrido en las elecciones estatales y quien solo ha logrado atraer a multitudes pequeñas y poco entusiastas. La relativa juventud de Mayawati –con 52 años es mucho más joven que muchos altos políticos de la India– ha contribuido a su frescura. Como signo de su influencia, incluso el primer ministro Manmohan Singh la llamó durante un viaje a China para desearle feliz cumpleaños. Su triunfo estatal fue el primero en casi dos décadas de victoria rotunda de su partido. Esto significa que ella puede permanecer en su cargo por un mandato completo de cinco años, dándole tiempo y fondos para propulsar su partido al escenario nacional. Con ocho hermanos, Mayawati se las arregló para estudiar derecho y convertirse en maestra por medio de un esquema gubernamental de cupos para dalits, antes de ser apadrinada por el fundador del BSP. Incluso sus críticos dicen que es una buena administradora que ha designado a tecnócratas para puestos de poder y que ha ayudado a reducir el crimen. "Para comprenderla hace falta entender que ella proviene de la nada absoluta. Ella realmente no era nadie", dijo Chandra. Los dalits todavía padecen discriminación. Viviendo a menudo en chozas, a muchos no se les permite recoger agua o rezar en el mismo templo que otras castas más altas. Mayawati ganó las elecciones en base a una improbable alianza de dalits y la alta casta clerical brahmin. La primera política a quien se le dio de comer en la boca en su cumpleaños fue una alta dirigente brahmin, un símbolo revolucionario para los partidarios de esa casta. Este simbolismo puede tener un gran impacto a unos pocos kilómetros de distancia más, donde muchos dalits sin tierras viven sin electricidad ni agua corriente. "Mayawati me da esperanzas pero ya veremos", dijo Mithilesh, un líder aldeano fuera de Lucknow. Los aldeanos, quienes solo ganan unos dos dólares diarios como jornaleros, se congregaron en torno a ella. Con una población de 170 millones, los dalits suman aproximadamente la población de Brasil y pueden constituir una gran fuerza política si se unen. Pero en Uttar Pradesh, la mayoría de los dirigentes terminan sus mandatos enredados en poca claridad y escándalos. "La gente está empezando a enojarse. La desilusión está llegando", dijo Mulayam Singh Yadav, el ex ministro en jefe, quien ahora mismo está siendo investigado por corrupción.
REUTERS
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