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Panamá, viernes 1 de febrero de 2008
 

CONSECUENCIAS.

El problema económico de EU… y Panamá

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Llámese "desaceleración" o "recesión" (o utilícese cualquier otro término), la economía de Estados Unidos está afrontando un serio problema. Un golpe de hipotecas sub–prime de 100 mil millones de dólares ha puesto en problemas a los bancos más grandes del mundo, que han tenido que recurrir a los árabes para reforzar su capital… y eso que aún no se han reportado los "golpes" (que de seguro ya están en proceso) en los enormes créditos de consumo (tarjetas de crédito, créditos para compra de automóviles y otros) que de seguro también son sub–prime, producto del exceso de liquidez y de la competencia agresiva entre los bancos norteamericanos.

El presidente Bush, ayudado por una reducción importante de intereses por parte de la Reserva Federal, anunció un paquete de incentivos fiscales "temporales" con el objeto de "jumpear" el consumo (2/3 partes del PIB), pero está por verse si con esta medida se logra el resultado esperado. Recordemos que el Gobierno norteamericano está funcionando con unos déficits jamás vistos, producto del double–whammy Bush de disminuir impuestos y a la vez gastar como loco, incluso financiando sin control alguno una guerra impopular iniciada con una mentira reconocida.

Ahora bien. Examinemos en qué puede esta situación contagiar a Panamá. Algunos expertos dicen que "en casi nada" (¿ingenuidad, deseos o propaganda protectora?). El superintendente bancario nos comunica la buena noticia de que la banca panameña no tiene grandes inversiones en los papeles garantizados por las hipotecas sub–prime, así es que no habrá consecuencias de importancia; tiene razón, pero el problema es que la banca panameña ya no es tan panameña como hace algunos años. En el ayer reciente, Citibank hacía poca cosa en Panamá; hoy es el nuevo dueño de Banco Uno y Banco Cuscatlán. Ayer HSBC era una cosa; hoy, como propietario del Chase y del Banco del Istmo, es otra; la agresividad de estos bancos en el mercado panameño de hace un par de meses fue una, y hoy –tras los golpetazos recibidos en el mercado internacional– será otra. Conclusión: la banca en Panamá, aun cuando menos expuesta, no es inmune al problema económico en Estados Unidos.

El Ing. Rodolfo Sabonge, alto ejecutivo de la Autoridad del Canal de Panamá, escribió un sesudo artículo sobre cómo el problema económico de Estados Unidos afectará los ingresos canaleros. Obviamente la afectación no será grave, pero de que afectará… afectará.

El mercado de valores de Estados Unidos ha caído y sigue cayendo; ésto afectará el nivel liquidable de activos de todos los grupos financieros de Panamá que tienen inversiones en ese mercado, lo cual afectará sin duda alguna su capacidad crediticia, lo que a su vez afectará su nivel de nuevas inversiones en Panamá.

Los compradores de bienes inmobiliarios nuevos en Panamá son en gran medida extranjeros, y de éstos los más importantes son norteamericanos, todos con inversiones en la bolsa estadounidense caída, y con bienes inmobiliarios allá que ayer valían mucho más que lo que valen hoy en un mercado inexistente. Al no poder vender sus casas o bienes en Estados Unidos seguramente se les complicarán sus pagos de bienes comprados en Panamá, creando un resquebrajamiento de las pre–ventas de los proyectos panameños en construcción, lo cual puede apretar los créditos de la banca local. ¿Cuánto de esto hay?... nadie sabe. Podría ser poco o mucho, pero de que hay… hay.

Tendremos que re enfocar hacia los europeos, quienes con su fuertísimo euro seguirán viendo los bienes nuestros como "baratos".

Ahora bien, con un crecimiento del PIB de 10%, con la expansión canalera y de puertos en pleno desarrollo, y con los proyectos inmobiliarios en desarrollo, considero que tenemos amplio margen para no sufrir un shock… pero de que sufriremos una corrección económica, no tengamos la menor duda. Dependerá –por supuesto– de la profundidad y tiempo que perdure el problema económico norteamericano. Así, mi recomendación: continuar con optimismo vigoroso, pero con mayor prudencia financiera. Recordemos el viejo dicho nuestro: "yo no creo en brujas (en este caso económicas) pero de que las hay, las hay".

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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