Resulta inconcebible que el presidente Torrijos, cuando aún le restan diecisiete meses de gestión -un tercio del periodo presidencial-, ya esté prácticamente haciendo un balance de su gobierno, e incluso decidiendo cuáles son los problemas nacionales que su administración prefirió dejar para el próximo mandatario.
Y es que aunque los problemas de la educación, la salud, la seguridad y el transporte no se resuelven de la noche a la mañana, es innegable que existen medidas o acciones urgentes que se pueden tomar para producir resultados a corto plazo. Más aún, independientemente de que solo le quede casi un año y medio de gestión, es inaceptable que un Presidente escoja qué temas afrontará y cuáles no, como si las obligaciones que le impone la Constitución fueran opcionales.
Este gobierno no solo llegó al poder con suficiente apoyo popular como para impulsar las profundas reformas que este país requiere, sino que a lo largo de tres años y medio ha desperdiciado oportunidades de oro para tomar decisiones importantes.
¡Qué lástima! |