Al acercarse las fiestas
del Carnaval, es normal que gran parte de los panameños cambie de sintonía, y esté pensando solamente en entregarse alegremente a las populares celebraciones, sin más preocupaciones que la idea de saber que –en unos cuantos días- todo volverá a lo aburrido de la cotidianeidad.
Y el gobierno tampoco escapa de ese estado de coma en el que entra todo el país durante cuatro días de jolgorio, con la única diferencia que los gobernantes gozarán de varios días sin escuchar las voces de una ciudadanía que reclama a gritos que sus autoridades atiendan temas tan sensitivos como la calidad de los servicios de salud, la transformación del sector educativo, el transporte público, la seguridad pública, la justicia, el alto costo de la canasta básica, entre otras asignaturas pendientes que tiene el actual gobierno.
Ya la administración de Torrijos entra en la recta final, por lo que las energías empiezan a reorientarse hacia las próximas elecciones, al tiempo que se hace el largo inventario de los temas que quedaron para “el próximo que venga”. |