CONCEPTOS CLAROS.
Finanzas públicas y déficit fiscal
976953Omar Castillo
Comprender el tema de las finanzas públicas es materia de interpretaciones por parte de algunos seudo conocedores. A pesar de su importancia en la vida nacional, su impacto en los hogares, empresas y en el pueblo en general es poco entendido pero inevitablemente sentido por la ciudadanía. Creemos conveniente explicar algunos conceptos que frecuentemente son utilizados por sectores de la economía nacional.
El estudio de las finanzas públicas y la concepción de medidas de política fiscal tienen relación directa con la captación de ingresos, ejecución de gastos y contratación de deuda por parte del sector publico no financiero. En otras palabras, entre las funciones del Estado está la de proveer bienes y servicios para cumplir determinados fines públicos, financiándolos con impuestos y otros ingresos, sin que la razón principal sea la de obtener ganancias. En Panamá el sector público no financiero lo componen el Gobierno central, las entidades descentralizadas, las empresas públicas y los intermediarios financieros, excluyendo al Banco Nacional y a la Caja de Ahorros.
Los ingresos que se incorporan en el presupuesto general del Estado y que sirven para financiar los gastos son los corrientes y los de capital. Los primeros se dividen en tributarios y no tributarios, y los segundos en recursos propios de capital y recursos del crédito.
Por otra parte, los gastos del gobierno se dividen en corrientes y de capital. En los primeros se incluyen los pagos por intereses de la deuda pública interna y externa, sueldos de la burocracia, compra de bienes y servicios, las transferencias corrientes y los subsidios entre otros. En los segundos se consideran las inversiones físicas y financieras, transferencias de capital y los pagos por amortización de préstamos o de deuda pública.
Como en las familias y las empresas, el Estado debe ahorrar. Lo hace cuando sus ingresos corrientes son mayores que sus gastos. En la situación inversa se produce un desahorro. La capacidad de ahorro permite financiar los niveles de inversión que se proponga. En el caso de países que a pesar de tener un ahorro corriente comprobado y el mismo no es suficiente para financiar los niveles de inversiones que se presentan en el presupuesto y lógicamente, se debe recurrir a la contratación de nueva deuda.
Uno de los mecanismos que utiliza la mayor parte de los países para determinar los niveles de ahorro o la necesidad de nuevo financiamiento es la denominada cuenta ahorro–inversión–financiamiento que es un instrumento que refleja el déficit o superávit del sector público no financiero en sus diferentes niveles. Este reporte fiscal es fundamental para estudiar la evolución de los ingresos, gastos y endeudamiento del sector público no financiero. Esta información permite determinar el comportamiento de las variables fiscales y de crédito, cuánto puede ahorrar el Estado, los niveles de inversión pública que se financian con ahorro propio y con deuda, el déficit o superávit global, y cómo se financia el déficit o se utiliza el superávit.
Como mencionamos, cuando los ingresos corrientes y de capital son superiores a los gastos corrientes y de capital, el Estado obtiene un superávit, en caso contrario el resultado es un déficit; si son iguales las cuentas se equilibran. Mientras más elevado sea el déficit fiscal, es mayor la necesidad de nuevo endeudamiento publico a través de la contratación de créditos externos e internos y emisión de bonos o certificados gubernamentales. Muchos países utilizan el superávit para pagar amortizaciones de los préstamos y disminuir el monto del endeudamiento público. Parte del déficit se puede financiar también con el uso de saldos en caja y, ficticiamente, a través de la deuda flotante o vigencia expirada. Esto de financiar déficit con vigencia expirada se da cuando se acumulan pagos pendientes durante todo el ejercicio fiscal, para cancelarlos en el año siguiente. Las normas de administración presupuestaria de Panamá establecen claros conceptos de compromisos, devengado y pagado. Define la norma como compromiso la solicitud de adquisición de bienes o servicios independientemente de su entrega, pago o consumo y constituye toda obligación adquirida por una institución pública que conlleva una erogación a favor de terceros con cargo a la disponibilidad de fondos de la respectiva partida del periodo fiscal vigente.
Por otra parte, sigue enunciando la norma que el concepto de devengado se refiere al recibo de bienes o servicios entregados por el proveedor sin considerar el momento en que se consumen, y constituye la obligación de pagar los bienes o servicios recibidos; finaliza definiendo el pago como la emisión y entrega de efectivo para caja menuda, cheque o la transferencia electrónica de fondos a favor de los proveedores, por los bienes y servicios recibidos. Por lo tanto cuando el Estado recibe un bien o servicio tiene la obligación legal de pagar por ellos, pero ¿constituye ese recibo de los bienes o servicios la variable necesaria para determinar el déficit fiscal? La pregunta debe hacerse en función del concepto de devengado o de pago. Pero, cuál concepto beneficia más la presentación de las cuentas fiscales; si utilizamos el concepto de devengado no consideramos la deuda flotante o vigencia expirada, pero si utilizamos el concepto de caja ajustamos los pagos de la vigencia corriente para dar cabida a la deuda flotante de forma que podamos cumplir con las metas fiscales o los porcentajes establecidos con relación al producto interno bruto (PIB).
El concepto de PIB se puede definir como el valor total de los bienes y servicios finales que el país produce durante un periodo dado. Por lo tanto la suma de toda la producción que se genera en el país lo constituye el PIB y podemos expresarlo en valores corrientes y en valores constantes, este último lo obtenemos cuando rebajamos la tasa de inflación que se produce en el país. Cualquiera que sea la metodología a utilizar siempre dependerá de lo que la administración quiera informar a la comunidad, pero lo cierto es que el manejo de las finanzas publicas debe ser transparente y mostrar las cifras sin maquillaje ya que solo una gestión disciplinada y prudente, acompañada de altas tasas de crecimiento, pueden lograr los objetivos trazados en un periodo determinado.
El autor es director de Finanzas de la Universidad de Panamá
|